Los sofistas: Antifonte

De este sofista, no sabemos nada sobre su vida. Se ha distinguido habitualmente del Antifonte orador, activo en la política ateniense y una de las cabezas de la revuelta oligárquica del 411 aC (ejecutado tras su fracaso), y del que conservamos numerosos discursos. Nadie parecía haber distinguido entre ambos hasta el siglo I dC, cuando el gramático Dídimo de Alejandría supuso, en razón de las diferencias de estilo, la existencia de dos Antifontes que luego la tradición había confundido. Además de las subjetivas razones de estilo (que hoy no podemos juzgar adecuadamente debido a la pérdida de la mayor parte de las obras asignadas al Antifonte sofista), se ha visto una contradicción entre algunos de sus planteamientos. El argumento de mayor peso para distinguirlos, sin embargo, llega de la mano de los Recuerdos de Sócrates de Jenofonte, en el que puede fecharse una discusión entre Sócrates y el sofista que habría tenido lugar en los últimos años del siglo V aC, con posterioridad a la muerte del orador.

Sea como fuera, de lo que podemos observar en los fragmentos asignados al Antifonte sofista, su doctrina sería el producto de llevar hasta sus últimas consecuencias el relativismo de Protágoras, de quien sería, sino discípulo, al menos seguidor de su línea de pensamiento. Ese relativismo le llevaría en política a posiciones claramente aristocráticas. Por otra parte, su moral es de un hedonismo moderado, más una defensa ante el dolor que una búsqueda del placer.

Antifonte es el autor de un tratado titulado La verdad que constaba de dos libros, el primero dedicado a las ciencias de la naturaleza como medio para llegar a la verdad y el segundo al detenido análisis de la oposición entre ley y naturaleza. La disertación filosófica (desarrollada con las técnicas de demostración de Protágoras) defendía que, frente a la libertad que supone lo natural, las leyes vienen a ser una especie de cadenas. Mostraba la contradicción de una ley que interviene una vez que el mal ya se ha cometido, no para prevenirlo.

También escribió un tratado Sobre la concordia, que presenta diferencias de estilo con el anterior (y aparentemente también de pensamiento, lo que ha hecho a algunos plantearse si los autores son distintos, pero que puede explicarse por la situación que producía el inminente derrumbe del imperio ateniense). Su autor aparece como un moralista que plantea que la concordia es la base que permite la convivencia dentro del estado. Parece haber sido una especie de diatriba destinada a círculos amplios, y por tanto con una concepción más popular.
Ninguna cosa es peor para los hombres que la ausencia de autoridad.
Se le atribuye también un Político y una obra Sobre la interpretación de los sueños, en la que al parecer sostenía que el origen de los sueños no hay que verlo en causas puramente perceptivas (como defendían por ejemplo los atomistas) y no son por tanto útiles para la adivinación. Al parecer se interesó también por cuestiones de geometría, física y astronomía.

Por su parte, Antifonte de Ramnunte (el orador) es autor de un Manual de Retórica (quizá en tres libros), una Invectiva contra Alcibíades, varios discursos, y un Arte contra la aflicción. Este último es tal vez producto de las experiencias obtenidas en una suerte de consultorio psiquiátrico que, durante cierto tiempo, mantuvo en el ágora de Corinto y en el que procuraba alivio a sus pacientes mediante la palabra. Un interés por lo que hoy llamamos psicología que no está lejos de Sobre la interpretación de los sueños, y que por tanto nos devuelve a la cuestión de los dos Antifontes y las obras asignadas a cada uno.

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