Los nueve líricos arcaicos

A lo largo del tiempo, conforme nos alejamos del momento histórico o literario, los académicos suelen clasificar la materia objeto de estudio formando grupos etiquetados de cierta manera, a pesar de las diferencias que puedan existir entre los elementos. Así, encontramos el membrete de 'dos poetas épicos' para referirse a Homero y Hesíodo (clase que luego se ampliaría con la adición de Virgilio, e incluso de Dante), o los llamados 'tres poetas trágicos' (Esquilo, Sófocles y Eurípides).
Uno de esos grupos está formado por nueve poetas llamados melikos {< del griego melos, canción}, o lyrikos {> lyricus en latín}, pero esta etiqueta responde a la forma métrica y al instrumento acompañante (la lira), sin contemplaciones en cuanto a su contenido.
Seguimos en las siguientes observaciones a Rodríguez Adrados, en el volumen Poemas corales y monódicos, 700-300 aC de la editorial Gredos (también editado bajo el nombre de Lírica: Safo. Poetas arcaicos). En la misma línea, el volumen Píndaro. Baquílides se ocupa de esos dos autores: la traducción y comentarios de las obras de Píndaro es realizada por Alfonso Ortega (con introducción de Emilia Ruiz Yamuza), mientras que del segundo se encarga Fernando García Romero (con introducción de Miguel A. Márquez).

La lírica vivió en época arcaica un desarrollo desde la canción popular, algo más reciente que el sufrido por la épica. La lírica popular era con frecuencia dialógica y mimética, y de ella surgiría el teatro a fines del VI aC. Es habitual que la lírica literaria contenga alusiones a la fiesta en que es cantada, y a las danzas y cantos dentro de la misma. La propia Ilíada contiene varios momentos corales y solistas, siempre como parte del rito, aunque en ocasiones pase a mero entretenimiento.
La creación de la lírica literaria fue consecuencia directa de la introducción de la escritura (VIII aC), pues la posibilidad de fijar los textos es muy tentadora para el solista-interpretador.
Primero se desarrolló la literatura a partir de la monodia, y en una fase posterior la coral. El desarrollo del VII aC (que crea la ciudad-estado), y la importancia que tomaron las fiestas antiguas de ciertas ciudades y santuarios, dieron a conocer a los artistas internacionales que fundaron la lírica griega. El desarrollo sigue el modelo de las literaturas orientales (babilónica, hebrea, hitita,...) en contacto con los griegos desde el VII o incluso el VIII aC.
La monodia permaneció ligada a fiestas locales, y fue más cultivada por poetas que permanecieron estables en su patria. La lírica coral fue desde el principio internacional: más solemne y trascendente, unida a la religión y tardía en descender a los temas humanos.

Lírica popular
Una parte de la lírica popular está menos atada al culto, como los cantos de trabajo o los de guerra; y otra es un derivado personal (erotismo) o lúdico (juegos) de la lírica religiosa.
Por otra parte, cierta poesía ritual es difícil de calificar como popular (a veces, incluso, poseen autor conocido). Son himnos litúrgicos que, en el siglo V aC y posteriores serán grabados en inscripciones y cantados en fechas fijas. Con todo, conservan muchos rasgos populares.
Los fragmentos que conservamos son todos contemporáneos de la poesía literaria, por lo que se encuentran influidos por ella, o bien son pasos un tanto más desarrollados (menos arcaicos). La transición de una fórmula religiosa a la poesía es leve, como mucho.
Esta literatura (que tratamos en detalle en esta entrada) puede clasificarse en: lírica coral popular de tipo hímnico, lírica coral ritual de tipo hímnico, monodias y diálogos no hímnicos, y escolios.

Lírica mixta y coral arcaica
Sólo seis líricos corales llegaron a la biblioteca de Alejandría. Y sólo los epinicios de Píndaro llegaron en manuscritos a la tradición medieval. El resto son conocidos por testimonios indirectos de otros autores clásicos o helenísticos, o por papiros fragmentados. De Terpandro y Arión sólo nos queda su nombre.
Conforme avanzamos en el tiempo, el desarrollo de esta lírica conlleva la multiplicidad de géneros, con versatilidad y riqueza de registros, y la renuncia a competir con la epopeya. Se une la tradición con la modernidad, el pensamiento religioso con el del individuo.
Los siguientes autores serán tratados en próximas entradas:

Lírica monódica: poetas mélicos
Con todo su arcaísmo, la poesía mélica sólo se ha transmitido a partir de una fecha reciente (relativamente), lo que es normal dado su carácter 'de grupo', de fiesta particular: Terpandro y Polimnesto se han perdido, y sólo en la isla de Lesbos, a fines del VI aC, aparece este género. Y es que en Lesbos, que disfrutaba del influjo de la monodia asiática, no se cultivó la lírica coral a nivel literario, desarrollándose ciertos himnos para ser cantados en simposios, junto a los amigos y ante las copas de vino. Ni Alceo ni Safo son poetas viajeros, sino aristócratas que usan el arte para cantar sobre su envolvimiento en la política o sus asuntos amorosos. Anacreonte llevará el género más allá, traspasándolo al dialecto jonio. Los tres serán tratados en próximas entradas:

Poetas menores y fragmentos anónimos
Lo conservado de los poetas no incluidos en el canon alejandrino de los nueve líricos se compone en general de breves fragmentos que hacen ver el pésimo estado en que se nos ha transmitido la lírica griega. La creación de un canon que dejaba fuera tantos autores pudo deberse a que ya en el período alejandrino la conservación de los textos era deficiente. De los textos anteriores a los nueve líricos no nos ha llegado nada, y el resto están influidos por ellos. Encontramos dos movimientos a partir del siglo VI aC: la nueva lírica monódica y el ditirambo de Laso. Esta literatura es tratada en esta entrada.

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