Píndaro: odas Olímpicas

Este es el listado de las obras de Píndaro conservadas prácticamente en su totalidad, y clasificadas según el sistema alejandrino por su aparición en las Olimpíadas. Como es habitual, añadimos algunos versos que nos parecen interesantes.

~ Olímpica I, a Hierón de Siracusa, vencedor en las carreras de caballos.
Sí, es verdad que hay muchas maravillas, pero a veces también
el rumor de los mortales va más allá del verídico relato:
engañan por entero las fábulas tejidas de variopintas mentiras.
El mito usado para el encomio está conformado por los dos episodios de Pélope, a quien su propio padre ofreció troceado como banquete para los dioses, y que, tras su resurrección por Hermes, logró casarse con la hija de Enómao, que mataba a todos los pretendientes durante la carrera de cuadrigas.
Pero si algún hombre, al hacer algo, espera quedar oculto a la divinidad, se engaña.
~ Olímpicas II y III, a Terón de Agrigento, vencedor en la cuadriga.
La II relata la historia de Cadmo y Tebas, ya que la familia de Terón decía descender de Edipo y Layo. Cierta estrofa compara el arco con el don de la poesía, y los versos con las flechas:
Muchos rápidos dardos tengo debajo de mi codo
dentro de la aljaba,
que alzan su voz para los entendidos; mas para la masa
necesitan intérpretes.
La III celebra la misma victoria, pero en lugar de ejecutarse en una fiesta de la corte de Siracusa, su marco lo conforman las fiestas populares dedicadas a los Dioscuros (Cástor y Pólux). El mito se refiere a la caza de la cierva de Arcadia, una de las doce pruebas de Heracles.

~ Olímpicas IV y V, a Psaumis de Camarina, vencedor en la carrera de carros.
La IV celebra la victoria de Ergino (uno de los Argonautas) en los juegos celebrados por Hipsípila. La autoría de la V, que estaría destinada a una festividad en Camarina, es discutida.

~ Olímpica VI, a Hagesias de Siracusa, vencedor en la cuadriga de mulas.
Trata del privilegio de a familia de los Yámidas, quienes transmitían los augurios de Zeus en Olimpia. El don fue entregado por Apolo a Íamo, antecesor de Hagesias.

~ Olímpica VII, a Diágoras de Rodas, vencedor en el pugilato.
Une tres mitos referidos a Rodas: la llegada del héroe Tlepólemo, la fundación de un culto de Atenea, y el nacimiento de la isla (reclamada por Helios).

~ Olímpica VIII, a Alcimedonte de Egina, vencedor en la palestra infantil.
La mención de Egina, isla natal del joven, le lleva a nombrar al colonizador de la misma: Éaco, quien, junto a Poseidón y Apolo, construyó los muros de Troya.

~ Olímpica IX, a Efarmosto de Opunte, vencedor en la palestra.
Al cantarse durante una procesión en la ciudad del vencedor, Píndaro comienza la exposición del mito de Deucalión y Pirra (la pareja superviviente del diluvio griego). Tras la creación de una nueva raza de hombres (surgidos al lanzar piedras, por orden de Zeus), uno de ellos quedó sin descendencia. Zeus le dio en adopción el hijo tenido con una doncella, que recibió el nombre de Opunte, y fue el comienzo de este emplazamiento.

~ Olímpica X, a Hagesidamo, locrio epicefirio, vencedor en el pugilato de niños.
Tras disculparse por el tiempo pasado desde que prometió escribir una obra mayor (ver la siguiente obra), Píndaro alaba la ciudad de Lócride. Se recuerda el tema de la fundación de las Olimpíadas, y un breve catálogo de los primeros vencedores.

~ Olímpica XI, a Hagesidamo, locrio epicefirio, vencedor en el pugilato de niños.
Celebra de forma breve el triunfo en la Olimpíada de 476 aC, prometiendo una obra de mayor envergadura. Alaba al vencedor y a sus compatriotas, sugiriendo su carácter inteligente y valeroso mediante la imagen del zorro y el león.
Tienen a veces los hombres muy grande
necesidad de los vientos; otras, de las aguas celestes,
lluviosas hijas de la nube.
~ Olímpica XII, a Ergóteles de Hímera, vencedor en la carrera larga.
Los azares de la vida del atleta, y la fortuna de su ciudad de adopción, hacen aparecer referencias a Tyche, diosa de la suerte. Se trata de un breve poema, que se cierra con la enumeración de las muchas victorias de Ergóteles.

~ Olímpica XIII, a Jenofonte de Corinto, vencedor en la carrera del estadio y en el pentatlón.
La mayor parte del poema es un elogio de Corinto, con los mitos nacidos en este lugar (principalmente el de Belerofonte y Pegaso). Fue cantada el 464 para elogiar en su doble victoria a Jenofonte, miembro de la familia de los Oligétidas, de larga tradición deportiva.
Cosas hermosas tengo yo por decir, y una recta
confianza incita a que hable mi lengua.
~ Olímpica XIV, a Asópico de Orcómeno, vencedor en la carrera del estadio.
Breve oda que elogia las Gracias, quienes en Orcómeno tenían un santuario.

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