Hesíodo: obras menores y atribuidas

El poema Eeas o Catálogo de mujeres es anticipado por los últimos versos de la Teogonía: Y ahora, ¡celebrad la tribu de mujeres, Musas Olímpicas de dulces palabras, hijas de Zeus portador de la égida! (versos que algunos críticos creen interpolados por un autor posterior, que pretendía unir ambas obras). La Suda nos habla de que estaba compuesta por cinco libros, cada uno con unos 1000 versos; pero se conservan únicamente fragmentos, que han acabando recibiendo el nombre común de Eeas por la fórmula con que se introducen sus partes, formadas por grupos genealógicos de mujeres famosas (e hoíe... = 'o como...').
Algo más de la cuarta parte de los fragmentos provienen de papiros conservados, pero el resto son en su mayor parte escolios a otras obras. Es decir, que conocemos la mayor parte del Eeas porque algunos autores, al leer obras de otra gente, se dedicaban a anotarlas, incluyendo a veces en esos breves comentarios citas que conocían (y entre ellas, de Hesíodo). Muchos proceden del escolio a Homero, a Píndaro o a Apolonio de Rodas. Otros cuantos son conocidos gracias a aparecer citados en otras obras. La datación del poema es un problema, y su atribución a Hesíodo, aunque extendida a muchos estudiosos, no es unánime. Las coincidencias con varios pasajes de la Ilíada implican la existencia de una tradición de poesía genealógica en esa época.
El contenido del poema es simplemente una serie de genealogías. Cada una está formada (o así puede entenderse por lo conservado) por la enumeración de la descendencia completa de un personaje, seguida de una ampliación sobre los hechos portentosos o insólitos relacionados con uno de los miembros de esa estirpe. Su lectura es densa y monótona, sin alcanzar la categoría de la Teogonía.

El poema Aspis o Escudo está compuesto por 480 versos. Los primeros 56 coinciden con la historia de Alcmena en el Eeas, donde se nos cuenta su unión en la misma noche con Zeus y Anfitrión, siguiéndose de ello su doble parto: Ificles y Heracles. La mayor parte del poema, tras el encuentro de Heracles con Cicno, describe el escudo del héroe, fabricado por Hefesto, en cuyos grabados encontramos: un combate entre jabalíes y leones, la guerra de los Lapitas y Centauros, las figuras de Ares y Atenea, los dioses escuchando a las Musas en el Olimpo, la descripción de un puerto, la historia de Perseo y las Gorgonas, las descripciones de una ciudad en guerra y otra en paz y el Océano orlando todo ello. Luego, tras las palabras de ánimo de Atenea, el poema concluye con los combates y victorias de Heracles sobre Cicno y sobre su padre, el dios Ares; los versos finales aluden a los funerales de Cicno y al destino posterior de su tumba.
Es claro su correlato con el canto XVIII de la Ilíada, la fabricación de las armas para Aquiles. El tema del Escudo es la justicia de Zeus, teniendo como su instrumento a Heracles (que aparece, a diferencia del Homérico, como héroe justo y prudente). Su atribución a Hesíodo era discutida ya en la Antigüedad, pero siempre ha contado con voces a favor, basadas en argumentos de estilo y lengua unitarios. Debido a su brevedad, se deja leer con facilidad, aunque su argumento es prácticamente nulo. Algunos fragmentos:
Allí había doce cabezas de terribles serpientes, indecibles, que infundían terror a las tribus de hombres que habitan sobre la tierra.
Estaba a su lado la Tiniebla lamentable y terrible, pálida, negra y exhausta por el hambre, de hinchadas rodillas; grandes uñas había al extremo de sus manos. De las narices le caían mocos y la sangre resbalaba desde sus mejillas al suelo. Estaba en pie con terrible mueca, y en sus hombros se había acumulado gran cantidad de polvo, mojado por el llanto.
Entonces ya el divino Yoleo incitó con voz terrible a los caballos; aquéllos, bajo la orden, arrastraban rápidamente el veloz carro envolviendo en polvo la llanura; pues les infundió brío Atenea de ojos glaucos, señora de la égida.

Nos han llegado también pequeños fragmentos (a veces, únicamente su título) de otros poemas atribuidos a Hesíodo: las Grandes Eeas (cuyo conocimiento proviene de las notas tomadas por otros autores al investigar la ascendencia de diversos héroes), la Boda de Ceix (que al parecer narraba el banquete), una Melampodia (en tres libros, donde se hablaba de adivinos famosos de la Antigüedad: Tiresias, Calcante y Mopso), el Descenso de Pirítoo (una catábasis), los Dáctilos ideos (sobre una curiosa raza de orfebres, parecidos a los cabiros), los Consejos de Quirón, los Grandes Trabajos, una Astronomía (con referencias a las Pléyades, las Híades y el forzudo Orión, relacionada por tanto con los Eeas; tal vez recogiera las representaciones mitológicas de algunas constelaciones, anticipando el género helenístico de los catasterismos), el Egimio (que versaba sobre Heracles y su ayuda al rey de este nombre contra los Lapitas), El horno o Los alfareros, y una Ornitomancia (supuestamente anunciada por el último verso de los Días).

Para comprobar lo difícil de la lectura de estas obras (así como de los Eeas), transcribo como ejemplo nuestro conocimiento completo de los Consejos de Quirón:
~ Escolio a Píndaro, Píticas VI 22.
Atribuyen a Hesíodo los Consejos de Quirón, cuyo comienzo es:
Ahora medita bien en tu mente prudente estos consejos míos, uno a uno. En primer lugar, cada vez que a casa llegues, ofrece hermosos sacrificios a los dioses sempiternos.
~ Frínico Aticista, 73.
Los antiguos dicen 'que arregla' (akestes), no 'que repara' (epetes). 'Reparar' se encuentra una sola vez en Aristófanes, en los Convidados, cuando parodia los Consejos de Hesíodo: 'y reparar la criba'. Pero tú di 'arreglar' el manto.
~ Quintiliano, Institución Oratoria I 1, 14
Algunos consideraron que no habían de ser ilustrados en las letras los que no fuesen menores de siete años, ya que sería aquella la edad que por primera vez podría comprender las disciplinas y soportar el esfuerzo. Que Hesíodo era de esta opinión lo cuentan muchísimos escritores que vivieron antes que el gramático Aristófanes, pues fue éste el primero que dijo que no era de este poeta el libro Consejos, en el que cual se encuentra escrito esto.
Y eso es todo. De estos tres pequeños fragmentos proviene todo lo que sabemos: que existió una obra así llamada, atribuida no unánimemente a Hesíodo, y que comenzaba con esas dos oraciones. De su contenido o tema, nada nos queda.

2 comentarios:

  1. no me sirve de nada nesesita mas informacion -..................
    bloopppp................avivate che

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    1. ¿Y qué es, concretamente, lo que estabas buscando, amigo?

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