Estesícoro: Introducción

Es poco lo que sabemos de la vida personal de Estesícoro, aunque los aportes papiráceos que se han ido descubriendo nos ha acercado mucho su obra. Al parecer, su nombre era Tisias, pues Estesícoro no es más que un apodo (con el significado de "el que detiene el coro"). Aunque la enciclopedia bizantina Suda nos aporta sus fechas de nacimiento y muerte (632-556 aC), otras alusiones y menciones hacen a algunos situarlo plenamente en el VI aC, pero sin razones convincentes.

Parece ser que nació en Hímera, una ciudad griega al norte de Sicilia fundada en el 648 aC con población jonia (calcidios) y doria. Pero otros aportan como origen Metauro, fundada por locrios. Es posible que naciera en una y viviera en la otra (o viceversa). Probablemente viajara por Grecia como aedo profesional, participando en los concursos poéticos de las grandes fiestas. Un par de composiciones parecen tener especial relación con Esparta. Su poesía aúna leyendas de los antiguos ciclos míticos centrados en torno a Tesalia, Tebas o Asia, y otros más propiamente dóricos, en torno a Heracles, Orestes y Helena, con la adición de temas occidentales o de la demosofía siciliana. Continuaría así una tradición iniciada antes de su tiempo, en Sicilia o Italia, y que luego seguirían Simónides y otros: lírica a base de largas leyendas, luego recortadas. Cultivó también la poesía erótico-trenética de carácter popular.

Fue el fundador de la lírica coral que, desde la Grecia occidental, se extendió en el mundo antiguo, formando además un puente entre los relatos épicos de Homero y Hesíodo y la futura tragedia. Creó un nuevo género coral con fuerte influjo épico, estructura triádica (ya usada por Alcmán) y un dialecto que se convertía así en el propio de esta lírica (mezcla de formas dóricas con otras jónicas y homerizantes).

Recibió el influjo de la epopeya, usando abundantes epítetos, fórmulas e imágenes homéricas; pero siempre con sutiles variaciones. De Hesíodo dependen muchos pasajes, basados en el Escudo o la Teogonía. Aparecen sobre todo los poemas cíclicos, con temas troyanos no tratados por Homero: la Destrucción de Troya, por ejemplo, es una reelaboración de obras anteriores, pero poniendo el acento en la piedad por los sufrimientos de los troyanos inocentes. Otros poemas son desarrollo personal de episodios sueltos, casi siempre en torno a una mujer: Helena, Erifila,... También aparecen influencias de la monodia yámbica (fábulas) y elegíaca (pentámetros), así como de rituales donde el amor y la muerte se suceden, base de toda la erótica griega. Los mitos estesicóreos dominan todo el siglo VI aC, y la tragedia dependerá de ellos al tomar muchos episodios; sin embargo, el experimento de unir lírica y épica fue abandonado a la larga, volviéndose a los pequeños poemas de lírica mixta y llegándose finalmente a la lírica coral.

Bastante prolífico, los alejandrinos lo editaron en 26 libros, aunque fue poco estudiado por ellos. Escaso material llegó a la tradición manuscrita, pero a lo largo del siglo XX fueron saliendo a la luz nuevos papiros fragmentados, cuya atribución, algunas veces dudosa, ha ampliado nuestro conocimiento del poeta. Sus obras épicas son extensas, siendo cada una contenida en dos libros (sumando más de 3000 versos por obra); mientras que las populares son mucho menores, comparables a las de Safo. Puede aproximarse un cálculo, con sus doce poemas (si todos los fragmentos están adecuadamente asignados) ocupando 24 libros y los dos restantes ocupados por las fábulas y la poesía menor.

En los poemas breves, el centro estaba constituido por la fábula que servía de amenaza o justificación, o por el relato de la heroína o sus fieles. En los poemas de tipo épico, cantados en fiestas, aparecen proemios y epílogos que filosofaban sobre la debilidad humana y el poderío divino, pero lo más característico será su centro, extenso y enteramente mítico. El resto (descripción de la fiesta, elogios a la ciudad,...) no son más que elementos de una fórmula. El relato es lento y moroso, estando adornado de abundantes y largos discursos; todo en estilo épico, pero con tono intimista y sentimental.

Las obras épicas incluyen: la leyenda tebana (Erifila y la perdida Europea), la leyenda tesalia (Juegos fúnebres en honor de Pelias), la leyenda etolia (Cazadores del jabalí), la leyenda de Helena (Palinodias), las leyendas posthoméricas (Retornos, Destrucción de Troya, Caballo; todos muy fragmentados), las leyendas de Heracles (Gerioneida, al que pertenecería el desgajado Escila; los perdidos Cerbero y Cicno), y las leyendas de la casa de Agamenón (Orestea).

En esta entrada y esta otra, analizamos todo el corpus de Estesícoro. Aunque fragmentados, sus poemas son un paso intermedio entre la épica y el teatro, en una evolución que deja productos muy dignos. Resaltamos dos detalles: la aparición de la Península Ibérica por primera vez en literatura (en la forma de Tartessos) y el desarrollo de los temas que quedan sin tratar en las epopeyas homéricas (es decir, la toma de Troya y el regreso de los héroes).

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