Batracomiomaquia

La Batracomiomaquia cuenta una guerra habida en una charca entre las ranas y los ratones. Naturalmente, su tema es contado cómicamente usando elementos épicos, logrando así crear una parodia de género. {De forma parecida a lo que Cervantes logró con su Quijote, tomando elementos de los libros de caballerías}
Es una obra corta, con algo más de 300 versos, que en nuestra edición ocupan nueve páginas y pueden leerse fácilmente de un tirón. Parece relacionada con la fábula de Esopo de 'la rana y el ratón', de la que toma su comienzo.
Junto a los Himnos y los Epigramas fue atribuida a Homero, pero también a Pigres de Halicarnaso (comienzos del s. V aC) o a un poeta de época alejandrina (finales del IV aC).


El humor surge de varios elementos. En primer lugar, como decíamos, por tratar un tema bajo (bajísimo) con un tono elevado. Por ejemplo, las armas que tantas buenas descripciones dejan en la Ilíada son aquí tomadas del medio natural, al tamaño de sus personajes: para los ratones, las armaduras son vainas de habas y cáscaras de guisantes, y sus lanzas son simples agujas; por parte de las ranas, hojas de salvia, acelgas y coles, conchas de caracoles, y juncos para sus lanzas.
De la misma forma, la intervención de los dioses en la contienda tiene dos vertientes simpáticas. Por un lado, el hecho de que el panteón griego se preocupe de los animalillos es un reflejo de su intervención en la guerra de Troya, lo cual deja a los héroes de Homero a la altura de las ranas y ratones. La visión fútil le da una colleja a las altas miras del género épico. Por otra parte, la propia interacción de dioses y animales es campo fértil para las bromas. Por ejemplo, la negativa a intervenir por parte de Atenea está relacionada con que la diosa deba dinero al sastre por un peplo que los ratones royeron y con que el croar de las ranas no la dejara dormir.
Por último, destacamos los nombres de los protagonistas, que siguen todos un mismo patrón. Ejemplos serían Hinchacarrillos o Lodoso para las ranas, Hurtamigas o Roejamones para los ratones.

La obra demuestra que ya los antiguos griegos sabían tomarse a broma algo tan serio para toda la civilización occidental como las epopeyas homéricas. Por ser lectura tan corta, creemos que puede ser muy interesante embarcarse en ella, particularmente si, al mismo tiempo, estamos con la Ilíada. Proporcionamos así al lector un contrapunto gracioso a la guerra de Troya.
Resumen de la trama:
Un ratón sediento que habíase librado de las asechanzas de una comadreja sumergía su ávido hocico en un lago, refocilándose con el agua, dulce como la miel (...).
Se encuentran Hinchacarrillos, rey de las ranas, y Hurtamigas, su homónimo para los ratones. La primera le ofrece un viaje en su espalda, pero, al aparecer una hidra (una serpiente de agua), escapa dejando abandonado a su compañero, que muere ahogado. Los ratones se arman para la guerra, y envían un mensajero a las ranas. Hinchacarrillos dice no saber nada, y también las ranas se preparan para luchar. Zeus reúne a los dioses, y les pregunta a que bando apoyarán, pero Atenea se niega, y les incita a contemplar la contienda desde el cielo. La batalla es sangrienta, y las ranas se llevan la peor parte por el gran trabajo de Robamendrugo. Zeus, compadecido de ellas, envía a un ejército de cangrejos para frenar y hacer huir a los ratones.
Entonces, atemorizados los tímidos animalillos, cesaron en su resistencia y se dieron a la fuga. Y así, al ponerse el sol, terminó aquella batalla, que había durado un sólo día.

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