Seguimos para Aristófanes la edición de la Biblioteca Clásica Gredos, que contiene en un primer tomo la traducción y las notas para las dos primeras comedias, así como la introducción general al autor, de la mano de de Luis Gil Fernández; y en otros dos tomos la traducción y las notas para las otras nueve piezas, realizadas por Luis M. Macía Aparicio.
Contemporáneo de Pericles, Sócrates, Eurípides, Tucídides, Jenofonte, Lisias, Platón... y por tanto del máximo esplendor ateniense, de su caída a manos de Esparta, y de la imposición de los Treinta Tiranos y la restauración posterior. Es poco lo que se sabe del primero de los grandes comediógrafos clásicos, y la mayoría procede de la filología alejandrina, muy posterior a esta época. Nació a mediados de la década de 450-440 aC, hijo de Filipo, del demo Cidateneo. Existen noticias, en general poco fiables, de que tuvo tres hijos: Áraros (a quien confiaría la representación de sus últimas piezas), Filipo y Filetero (o Nicóstrato, según otras fuentes). Se desconoce la fecha de su muerte, aunque debió tener lugar poco después de la representación de Pluto (en 388 aC).
Dentro de su especialidad, rivalizó con Cratino y Éupolis, conociendo tanto el éxito como el fracaso, y hacia el final de su vida asistió a la desaparición de la tragedia y de la Comedia Antigua, en la que resultó insuperable maestro. Las obras de sus predecesores que configuraron el género (y las de sus contemporáneos mayores) se han perdido. Salvo Las tesmoforias, todas las obras de Aristófanes entran en la categoría de las comedias clásicas, contenidas en el marco de la vida en la polis, y sirviendo de cauce para la crítica política, social, cultural y literaria. Igualan o incluso superan en extensión a las tragedias; transmiten, con la risa, un mensaje de enorme seriedad; alternan lo grotesco y chabacano con efusiones del mayor lirismo, y poseen una estructura formal complicadísima. El poeta cómico (a diferencia del trágico) debe inventar sus argumentos, y se le exige poner al público en antecedentes. Pero al mismo tiempo este hecho lo exime de dar una consistencia psicológica más firme a sus personajes, algo que resultaría inexcusable en una tragedia.

No puede confundirse la voluntad de comicidad con una falta de seriedad en ciertos argumentos: al luchar por la paz, oponerse a los excesos de los demagogos, abogar por una mayor moralidad pública, la comedia aristofánica entra en una utopía que se presenta como un anhelo de una vida más justa. Estas ideas pueden concretarse en su realización de una crítica política (rechaza el imperialismo ateniense, se opone a los demagogos belicistas y al pueblo soberano que los secunda), una actitud religiosa concreta (trata con desenfado. incluso irreverencia, a los dioses y a sus cultos, y con ironía despectiva las manifestaciones supersticiosas o adivinatorias; pero nunca toca la religiosidad más patriótica: Atenea, Teseo o los misterios), una crítica ideológica (vive la época del esplendor racional y del optimismo humanístico, cuando los valores tradicionales se van reemplazando por una cultura literaria, y adopta una postura alarmista ante los excesos de la intelectualidad, encarnados en Sócrates y Eurípides) y una crítica literaria (con inclusión, tanto en los diálogos como fuera de ellos, de referencias a otras obras de su tiempo, en especial de la tragedia, sobre la que pudo vislumbrar su muerte como género literario).

Todas las comedias de Aristófanes (o, al menos, aquellas que han superado el paso de los siglos) constan de una serie de partes fijas:
- Prólogo. Antecede a la entrada del coro, y sirve para poner al espectador en contacto con el héroe y el tema. Toma la forma de un monólogo del propio protagonista, o bien de un diálogo entre éste y un compañero.
- Párodo. La entrada del coro, que en contraste con la tragedia es apresurado, para acudir al ataque o a la defensa de alguien. Este coro actuará como antagonista del héroe o como su aliado, aunque en Las aves sirve de marco ambientador de la acción.
- Agón. Las escenas en que se discute el tema de la pieza, mediante un debate en que el protagonista convence progresivamente a su antagonista.
- Parábasis. Situada hacia el centro de la pieza, y formada por un interludio del coro, que interrumpe la acción. La eliminación progresiva de esta pieza es uno de los rasgos que conducen a la Comedia Media.
- Escenas episódicas. Tras el agón, y para describir los resultados que conlleva el triunfo del héroe, aparecen diversos enfrentamientos con personajes secundarios, a los que despacha a insultos o a palos.
- Éxodo. En la parte final aparecen los personajes del agón, uno derrotado y otro victorioso. El coro aclama a este último y danza alocadamente. Este desenfreno (y el episodio sexual en el que por regla general concluye) parece ser una pervivencia del primitivo komos dionisíaco (y del matrimonio sagrado de las fiestas agrarias).
La Suda y otros catálogos antiguos ofrecen la cifra de 44 comedias de Aristófanes (se conocen el nombre de 38, e incluso de muchas puede situarse el año de su representación), pero el tiempo sólo nos ha conservado once. Son las siguientes:
- Acarnienses, del año 426 aC, pieza de crítica política.
- Caballeros, de 424 aC, también de crítica política.
- Nubes, del año 423 aC, pieza de crítica ideológica y social.
- Avispas, de 422 aC, una crítica política.
- Paz, del año 421 aC, otra crítica política.
- Aves (o Pájaros), de 414 aC, crítica ideológica y social.
- Lisístrata, del año 411 aC, pieza de tema femenino.
- Tesmoforias, de 411 aC, también con tema femenino.
- Ranas, del año 405 aC, pieza de crítica literaria.
- Asambleístas (o Asamblea de las mujeres), de 392 aC, de tema femenino.
- Pluto, del año 388 aC, pieza de transición hacia la Comedia Media.
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