Demóstenes: Contra Filipo II

El segundo discurso Contra Filipo fue pronunciado por Demóstenes en 344 aC, siete años después del primero y dos después del discurso Sobre la paz. La amenaza de Filipo iba en aumento merced a la alianza del monarca macedonio con Tebas, su dominio sobre Tesalia y la interesada defensa que prestaba a enemigos históricos de Esparta, como Mesenia, Arcadia y Argos.

La política del rey de Macedonia es muy hábil: de palabra y por carta jura la paz y defiende la buena intención que mueve sus acciones. Pero de hecho sigue actuando según sus intereses. De ahí la airada protesta de Demóstenes, al comprobar que sus compatriotas se habían dejado engañar por los que él consideraba atenienses traidores, defensores de la causa macedonia. Eran ellos, y no el propio Filipo, quienes hacían concebir la idea de una paz absoluta, y quienes habían hecho creer que el rey macedonio salvaría a los focidios, arruinaría a los tebanos y no se aprovecharía de la vía abierta en su expansión por Grecia.

Por tanto, en este discurso Demóstenes intenta dejar sentada la falsedad e infiabilidad de Filipo, y el infortunio que representa la traición de determinados ciudadanos. Éste sería el esquema de la obra:
  • 1-5: Preludio al asunto: Los discursos pronunciados contra Filipo parecen justos, pero no hay propuestas en ellos, tal vez por miedo a enemistarse con el pueblo.
  • 6-12: Injusticias de Filipo: la actuación en Fócide y Beocia, y su política hacia mesenios y argivos. Causas de los desmanes hacia Atenas: recuerdo de la actuación ateniense contra los persas. «Él pensaba que si os elegía a vosotros, elegiría amigos sobre la base de la justicia, mientras que si se unía a aquéllos, tendría colaboradores de su propia ambición».
  • 13-19: Excusas presentadas por los partidarios de Filipo para justificar su política dispar (apoyar el yugo de los beocios bajo Tebas, y la libertad de los mesenios frente a Esparta). Falta de lógica de los argumentos: se infiere que Filipo planea una acción coordinada sobre toda Grecia.
  • 20-25: Palabras dirigidas por Demóstenes a los mesenios y argivos cuando actuaba como embajador: engaños cometidos por Filipo; la mejor defensa: la desconfianza.
  • 26-37: Palabras contra los embajadores que aconsejaron firmar la paz, y recuerdo de que sólo Demóstenes se mostró en contra.

Comedia Media

La Comedia clásica griega, desarrollada principalmente en el Ática, suele ser dividida por los estudiosos en tres períodos: la Comedia Antigua, la Media y la Nueva. Sin embargo, los límites entre unos y otros no son claros, puesto que la vida de muchos autores se extiende por dos períodos, y de hecho el nacimiento de un estilo nuevo es una idea que puede observarse anacrónicamente, pero que en la realidad de un autor no es más que una evolución de estilo, sin cortes bruscos.

En el caso de la Comedia Media, los estudiosos de la Antigüedad incluyeron en ella a aquellos comediógrafos posteriores a Aristófenes y anteriores a Menandro. Estilísticamente, pueden verse tres rasgos diferenciadores con el período anterior: disminución del papel del coro, hasta no tener influencia en la trama de la obra; reducción de personajes públicos imbricados en la trama; y burlas dirigidas más a lo general que a lo personal, y más a lo literario que a lo político. Las parodias de mitos siguieron siendo populares, al menos por un tiempo, y emergieron diversos personajes-tipo, como cortesanas, parásitos, filósofos, juerguistas, soldados jactanciosos y cocineros engreídos.

No se ha conservado ninguna obra completa, por lo que poco puede añadirse sobre su valor literario. Lo que parece claro es que las representaciones se daban también en Sicilia y la Magna Grecia, y esto sugiere que tuvieron una extensión geográfica considerable y una influencia social evidente.

Exceptuando aquellos comediógrafos de los que sabemos poco más que sus nombres, ésta es una lista de los principales autores de la Comedia Media.

Eubulo escribiría un centenar de obras, principalmente de tema mitológico. A menudo parodió a los poetas trágicos, como Eurípides. Un escolio tardío sugiere que algunas de sus obras fueron escenificadas por Filipo, hijo de Aristófanes.

De hecho, tres de los hijos de Aristófanes, Araros, Nicóstrato y Filipo, continuaron el «negocio» de su padre.

Antífanes (408-334 aC), probablemente un meteco, comenzó a escribir hacia el 387 aC. Fue extremadamente prolífico, con más de doscientas obras escritas de las que sólo conservamos algunos fragmentos. Estéfano, poeta de la Comedia Nueva, escenificó algunas de sus obras, por lo que se cree que se trata de su hijo.

Según la Suda, Anaxandrides fue el primero en incluir tramas sobre amoríos y en escenificar violaciones de muchachas.

Alexis es el principal autor de este período. Nació hacia 375 aC en Turios, en la Magna Grecia, y vivió por largo tiempo. Hacia el final de su vida escribió obras en el estilo de la Comedia Nueva. Se conservan unas mil líneas de texto (repartidas en un tercio de millar de fragmentos), pero éstas dan idea de su ingenio y refinamiento: creaba nuevas palabras por composición y daba nuevos usos a palabras comunes. Según Aulo Gelio, sus versos influyeron en comediógrafos latinos, incluyendo a Turpilio e incluso a Plauto.

Epícrates de Ambracia (¿376?-¿348? aC) incluyó en algunas de sus obras burlas a los alumnos de Platón, como Espeusipo o Menedemo, y también a la hetaira Lais de Hicara por su avanzada edad.

Esquines: Contra Timarco

Antecedentes

Al regreso de la segunda embajada enviada por los atenienses a la corte de Filipo II, en Pela, y después de que los embajadores presentaran su informe a las dos cámaras, Demóstenes decidió presentar contra Esquines una acusación de soborno en la segunda parte de la habitual rendición de cuentas. {Era común que los embajadores, una vez terminada su tarea, pasaran dos tipos de comprobación: la de los logistaí, de carácter puramente económico, y la de los eúthynoi, para los demás aspectos}. Tales planes llegaron a oídos de Esquines, quien, en el momento en que Demóstenes se presentaba ante los logistaí, se presentó con un grupo de gente intentando que se suspendiera el acto, pretextando que ya se había llevado a cabo con ocasión de la primera embajada.

Pero su intento falló, y tras el regreso desde Delfos de la tercera embajada, al presentar Esquines su rendición de cuentas, Demóstenes llevó a cabo su acusación ante los eúthymoi en colaboración con Timarco. Éste era miembro de una familia rica, y debió de nacer hacia el 391/390 aC. Esquines le acusa de una intensa actividad como erómeno durante su juventud. Fue miembro del Consejo en 361/360 aC y de nuevo en 347/346 aC, participando intensamente en política, caracterizándose por un encendido rechazo de cualquier acercamiento a Filipo, lo que explica su alineamiento con Demóstenes.

Debió de producirse una paralización de los mecanismos judiciales iniciados contra Esquines, o bien el propio Demostenes decidió esperar a un momento más idóneo para presentar la causa ante los tribunales. Mientras tanto, Esquines interpuso un proceso contra Timarco, y consiguió así detener la causa iniciada contra él. Timarco fue condenado a la atimía, y vio su vida política acabada. Este juicio ocurrió entre la segunda mitad del 346 aC y la primera del 345 aC.

El discurso

El motivo legal de Esquines se recoge como una «prueba de aptitud de los oradores», en virtud de la cual podía ser sometido a control todo ateniense sospechoso de determinadas descalificaciones (cuatro de ellas son nombradas por Esquines en el discurso: maltratar a los padres; rehuir el servicio militar o demostrar cobardía; dilapidar el patrimonio heredado; llevar una vida de prostituido). De ser probadas, imposibilitarían al ciudadano hablar ante la Asamblea o en un tribunal.

En su discurso, Esquines remarca con énfasis que es la primera causa judicial que promueve, lo que pone de manifiesto que tal comportamiento no debía ser frecuente entre los políticos de la época, conscientes de la rentabilidad que tenía la participación en procesos judiciales que persiguieran aparentemente la defensa constitucional. A falta de pruebas o testigos, Esquines recurre a postulados teóricos de moralidad o acude al rumor. Él mismo admite, como muestra de tolerancia, haber mantenido relaciones con erómenos, pero sin llegar a la depravación que atribuye al acusado. Por otro lado, Esquines desvía la atención del tema del proceso y traslada el debate al terreno de la política, al considerar que Demóstenes participa en el grupo de la defensa de Timarco. Y para todo ello se sirve de citas poéticas de Homero, Hesíodo o Eurípides, sobre el poder de la fama y el amor homosexual, lo que además demuestra su esmerada educación.

En cuanto a la estructura del discurso, Esquines intercambia la ordenación convencional entre la exposición de los hechos y las normas legales, poniendo delante los códigos morales que según él habría violado Timarco, para de esa forma resaltar las censuras. El contenido quedaría repartido, siguiendo la numeración de los epígrafes, de la siguiente forma:

- Proemio (1-3): Disculpas por haber promovido el proceso (1); contenido y motivo de la acusación (2-3).
- Narración del corpus de leyes (4-36).
  • Introducción: importancia de las leyes en las democracias (4-6); ejemplos de Solón, Dracón y los antiguos legisladores (6-7); estructuración de la exposición de las leyes (8).
  • Corpus legal: protección de los niños (9-17); honestidad en los jóvenes (18-21); honestidad y decoro en los adultos (22-26); sobre quienes no deben hablar en la Asamblea (27-35); conclusiones (36).
- Argumentación en torno al contraste entre la vida de Timarco y las leyes anteriores (37-176).
  • Exposición de la vida disoluta e inmoral de Timarco: confirmación general de la inmoralidad del acusado (37-38); diversos episodios de prostitución (39-93); dilapidación de la hacienda paterna (94-105); abusos en su gestión de cargos públicos (106-115).
  • Ataque a la posible defensa posterior: introducción a la refutación (116-118); supuesto alegato defensivo de Demóstenes, sobre el impuesto de prostitución (119-124) y sobre la fama (125-131); supuesto alegato de otro miembro de la defensa (un general), sobre el amor honesto (132-140) y ejemplos de personajes de ficción, con abundantes citas, y de personas históricas (141-159); vuelta al ataque contra Demóstenes, sobre el impuesto de prostitución (160-165), posibles digresiones demosténicas contra Filipo (166-169), resumen y precauciones contra Demóstenes (170-176).
- Epílogo y recapitulación de las leyes (177-196): reflexiones teóricas (177-179); ejemplos de Esparta y Atenas (180-184); necesidad de aplicar las leyes sobre Timarco (185-195) y cierre (196).

Iseo: En defensa de Eufileto

Se trata únicamente de un amplio fragmento transmitido, junto a su argumento, por Dionisio de Halicarnaso. Lo excepcional de la obra es que, único caso de las conservadas de Iseo, no se trata de una causa de herencia.

Eufileto, hijo de Hegesipo, fue borrado de la lista de ciudadanos por votación de sus compañeros de demo (el de Erquia), con motivo de una revisión general del censo. El asunto se sometió a dos arbitrajes públicos sucesivos (probablemente el segundo tuvo lugar como consecuencia de la muerte del primer árbitro), y ambos árbitros dictaminaron contra el demo. Después de dos años de preliminares y sin que sus compañeros demotas aceptaran la resolución, Eufileto apela a los tribunales en un proceso privado. Cargaba así, decidido a no convertirse en meteco, con el mismo riesgo que los acusados por usurpación de ciudadanía: ser vendido como esclavo y perder sus bienes si su apelación fracasara.

El discurso es pronunciado por un medio hermano de Eufileto, hijo del primer matrimonio de su padre Hegesipo. Sus adversarios mantenían que, aunque hijo de una ciudadana, su padre había sido un extranjero, y Hegesipo lo había reconocido al casarse con su madre. El orador pretende que tal acusación es fruto del odio de algunos miembros del demo, y expone, con fuerza y precisión, diversos argumentos y testimonios de numerosos testigos del origen legítimo de Eufileto.

Para conocer la fecha del discurso, podemos servirnos del dato sobre el censo. Una revisión del censo de los demos fue ordenada por decreto durante el arcontado de Demófilo (346-345 aC). Si se acepta que este decreto da pie al proceso que nos ocupa, y teniendo en cuenta que los arbitrajes públicos llevaron dos años, el discurso tal vez se pronunciara en 344-343 aC. Esta datación implicaría que Iseo continuó produciendo discursos hasta fecha bastante tardía, lo que hace dudar de la autoría a algunos estudiosos.

Esquines: Introducción

Para este autor seguiremos el texto publicado por la editorial Gredos, con las traducciones, notas e introducciones realizadas por José María Lucas de Dios. La obra incluye no sólo los discursos de Esquines y las cartas que se le atribuyeron en el pasado, sino también diversos testimonios, o referencias a su vida y obra realizadas por autores clásicos posteriores.

A pesar de contar con algunas fuentes clásicas para el estudio de este período, en particular la Biblioteca de Diodoro Sículo, las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo (que nos llegan gracias al epítome de Justino), y varias Vidas de Plutarco, las obras más importantes para conocer a este autor son los tres discursos suyos que conservamos, junto con los enfrentados a dos de ellos por parte de su rival político, Demóstenes. Estas cinco piezas oratorias fueron pronunciadas dentro de un contexto judicial, pero se refieren a un trasfondo más amplio, pues se enfrentaban dos formas de ver la actuación política de Atenas durante el siglo IV aC. Es interesante que ambos no sólo no coinciden en la interpretación de los hechos, sino ya en su propia exposición. En esa contienda que ocupará la vida de ambos oradores, la crítica moderna casi siempre se ha dejado llevar por el favoritismo hacia Demóstenes.

La fecha de nacimiento de Esquines no está clara. En el Contra Timarco (año 345 aC) dice tener cuarenta y cinco, lo que situaría su nacimiento en el 390-389 aC. Ésta es la opinión mayoritaria. Sin embargo, se ha conjeturado con corregir el texto por «cincuenta y cuatro», lo que se aproximaría a la biografía de Apolonio, en la que se dice que Esquines murió con setenta y cuatro a la caída de la democracia (año 322 aC). Estos datos nos situarían entre el 399 y el 396 aC.

En cuanto a su familia e infancia, Esquines nos presenta un entorno familiar acomodado, al servicio siempre de Atenas. Demóstenes es hiriente y tendencioso, y trata de desprestigiarle socialmente. Lo más probable es que su padre, Atrometo, fuera un maestro de escuela que enseñaba letras, y en algún momento de finales del siglo V aC y los años noventa del IV aC estuviera en Asia como mercenario. Su madre, Glaucótea, debió de ser sacerdotisa de un culto poco importante. Poco se sabe de su etapa de juventud.

Por el propio Esquines sabemos de su participación en las campañas militares de Atenas: patrullas de fronteras entre 372 y 370 aC, escolta del convoy a Fliunte en 366 aC, batalla de Mantinea (362 aC) y las dos expediciones contra Eubea (357 y 348 aC). Por Demóstenes sabemos que desempeñó cargos menores en la vida pública de la ciudad, dentro del secretariado de diversos magistrados, hasta que ascendió a lector de documentos en el Consejo y la Asamblea. Actuó también como actor de tragedias.

Esquines contrajo matrimonio hacia el 348 aC con la hija de Filodemo de Peania, un hombre rico e influyente. Sabemos que en el 343 aC contaba ya con tres hijos pequeños. Por esos años Esquines se relaciona con figuras destacadas de la política ateniense, como el general Foción o, quien será determinante, Eubulo, líder de los moderados y administrador del fondo para espectáculos. La educación paterna de Esquines, su excelente voz, y su experiencia en el mundo institucional, lo convierten en un agente idóneo para Eubulo.

Aunque entra en la escena política tardíamente, su progresión será rápida, y en el conflicto de Olinto (348 aC), ya se encuentra entre los protagonistas: Tras la caída de esta ciudad ante Filipo II de Macedonia, se extendió entre los atenienses cierto entusiasmo bélico, y Eubulo presentó una propuesta para enviar a todas las ciudades griegas delegados con la invitación para visitar Atenas y discutir las medidas a tomar contra el avance macedonio. En la defensa de esta moción ante el Consejo y la Asamblea intervino Esquines, consiguiendo una entusiasta aprobación, y él mismo fue comisionado para visitar las ciudades del Peloponeso. En el invierno de 348/347 aC, Esquines visitó Megalópolis, pero su propuesta cayó en saco roto: la distancia entre las ciudades griegas parecía infranqueable.

En el 346 aC, Atenas envía un grupo de diez embajadores para tratar la paz con Filipo. Este número da cuenta de la importancia otorgada al evento, y también hacía posible que estuvieran representadas las diversas tendencias políticas. Curiosamente, Esquines estaría entre el sector más crítico (siguiendo la línea marcada por Eubulo) y Demóstenes entre los promotores de la idea. En su discurso, Esquines al parecer se extendió ampliamente en la reivindicación de Anfípolis por parte de Atenas. Filipo lanzó una contrapropuesta realmente vaga, anunciando que ambos bandos mantendrían sus posesiones y que Atenas sería beneficiada cuando se concretase la paz. Este último punto será una esperanza continua para Esquines, mientras que Demóstenes vería en él una falsedad más de Filipo.

Una vez aceptados los términos por los atenienses y sus aliados, se envió una segunda embajada, para recibir los juramentos de Filipo y conseguir la liberación de los prisioneros atenienses en Macedonia. En esta ocasión, en su discurso Esquines trató el problema de la reciente revuelta en la Fócide y sugirió la conveniencia de frenar el poder de Tebas apoyando a las ciudades beocias. Tras el regreso a Atenas, Filócrates, quien había propuesto inicialmente la paz con Macedonia, propone ahora extender la alianza a los descendientes de Filipo, así que los atenienses prepararon una tercera embajada. Demóstenes, que había acusado al resto de embajadores por su actuación, se abstiene en esta ocasión de participar. Esquines habló a favor de los focenses, que habían sido ya vencidos, y logró que el castigo final no fuera tan duro como el que otras ciudades pedían.

Durante el período conocido como paz de Filócrates (346-340 aC), Esquines llevará una vida más apartada, salvo por el proceso que en 343 aC abre Demóstenes contra él, acusándolo de acción fraudulenta en las embajadas. Finalmente la paz se rompió por un asunto en el Helesponto: Bizancio y Perinto veían con temor el avance macedonio por la Grecia septentrional, y buscaron la ayuda de Atenas, en cuyo seno crecía el sentimiento antimacedonio. Filipo puso sitio a ambas ciudades y se apropió de una flota ateniense que transportaba trigo, a juicio del macedonio suministros para su enemiga Selembria. Los atenienses quebraron la estela donde estaban grabados los términos de la paz, rompiendo literalmente el tratado.

Pero en conflicto frontal fue más cercano geográficamente. Cuando los miembros atenienses del Consejo anfictiónico llegaron a Delfos, fueron acusados por los locrios de Anfisa, aliada de los tebanos, por haber ofrecido al templo unos escudos con inscripciones relativas a la alianza de Tebas con Persia al final de las Guerras Médicas. Esquines, que sustituía a uno de los enviados, realizó una defensa de Atenas tan vehemente que originó la cuarta guerra sagrada, en esta ocasión contra Anfisa. El líder de los tesalios dirigía las fuerzas aliadas, pero entregó las riendas de los ejércitos a Filipo, quien en lugar de dirigirse hacia Anfisa, cambió de rumbo, moviéndose hasta Elatea en la Fócide, lo que en alguna medida permitía suponer una marcha hacia Atenas. El pánico se apoderó de los atenienses, exacerbado por la actuación de Demóstenes, quien expuso ante la Asamblea que ponerse en pie de guerra ostensiblemente animaría a los tebanos. Así que Filipo, si deseaba mantener su hegemonía sobre el Consejo anfictiónico, debía atacar a Anfisa, lo que supondría enfrentarse a Tebas, aliada ahora de Atenas. La lucha armada entre los dos bloques era la única solución, que llegó en la batalla de Queronea (338 aC) donde el macedonio resultó vencedor una vez más. Filipo fue magnánimo con Atenas (a la que envió a su hijo Alejandro para tratar una nueva alianza) y fue algo más duro con Tebas. En invierno, el macedonio convocó en Corinto una conferencia de ciudades griegas que desembocaría en la Liga de Corinto: cada ciudad conservaba su libertad, pero todas ellas se unirían contra aquélla que intentara alterar la situación política. Filipo parecía querer equilibrar y pacificar Grecia, para un posible asalto sobre Persia, donde el papel culturizador de Atenas podría ser fundamental.

Esquines irá desapareciendo una vez más de la escena política, y sólo reaparece en 336 aC, en el proceso contra Ctesifonte. Éste propuso que se concediera una corona de oro a Demóstenes durante las Grandes Dionisias, en reconocimiento a sus muchos méritos políticos. Esquines toma como pretexto la posible ilegalidad de la propuesta para someter a juicio público la trayectoria política de su rival. La presentación formal ante el tribunal se aplazará seis años, hasta el 330 aC. Pero las cosas se le torcieron, y perdió sus derechos civiles al no poder pagar la multa por no conseguir la quinta parte de los votos del tribunal. Después de este fracaso judicial y político, Esquines se exiliaría, aunque no podemos saber su destino. La tradición lo hace pasar a Éfeso, y tras la muerte de Alejandro Magno a Rodas, donde tal vez enseñara retórica, y Samos, donde moriría finalmente.

Por lo que respecta a sus obras conservadas, es prueba de su buen hacer literario la aparición de gran cantidad de citas poéticas (más aún en su primer discurso, cuando su habilidad retórica estaba menos desarrollada). Otras características importantes de su obra nos las da Filóstrato (siglos II-III dC), que hará a Esquines «fundador de la Segunda Sofística» buscando así un punto de unión entre el aticismo clásico y esta escuela en tierras de Asia menor, y siguiendo los rasgos de su estilo: énfasis en la improvisación, teatralidad, uso de citas poéticas y recursos del género lírico.

Como hemos dicho, conservamos tres discursos de Esquines. Junto a ellos, la tradición nos lega un conjunto de doce cartas, todas ellas consideradas apócrifas y, por rasgos estilísticos y de contenido, obra de una sola persona, ya en el siglo II dC.
  • Contra Timarco, compuesto en el 346-345 aC para enfrentarse al proceso que este personaje, amigo de Demóstenes, se disponía a abrir contra él.
  • Acerca de la embajada fraudulenta, escrito de defensa contra el discurso de Demóstenes del mismo título, pronunciados ambos en el 343 aC.
  • Contra Ctesifonte, una acusación de ilegalidad presentada en el año 336 aC, pero cuya vista se aplazó hasta el 330 aC.
La tradición también le atribuyó un discurso Delíaco, no conservado, donde defendería a Atenas del pleito presentado por la isla de Delos ante el Consejo Anfictiónico sobre ciertos derechos del santuario de Apolo. Al parecer, Esquines fue apartado del proceso por el Areópago, siendo sustituido por Hiperides.

Él mismo se confiesa autor esporádico de poesía amorosa, concretamente de corte homosexual (podemos suponer que en torno a la relación erómeno ~ erastés, común entre las familias pudientes de Atenas), pero como es lógico nada de ello se ha conservado.