Eurípides: Ifigenia en Áulide

En sus dos últimos años de vida, en la corte de Macedonia, Eurípides compuso tres obras: la perdida Alcmeón en Corinto, Las bacantes e Ifigenia en Áulide. Esta última es una hermosa tragedia sobre el sacrificio de la hija de Agamenón a la diosa Ártemis. El final de la obra se ha perdido o nunca fue finalizado, y poseemos una reelaboración bastante posterior. La obra intenta, sin conseguirlo, analizar el proceso espiritual por el que Ifigenia evoluciona desde su primitivo temor a la muerte, hasta la serena aceptación del sacrificio en favor del pueblo griego. El motivo para este cambio es trivial, patriotero y suena a postizo, como si Eurípides no hubiera acertado en esta ocasión su estudio psicológico. Ya Aristóteles vio en este cambio una total falta de coherencia. Fue representada póstumamente por el hijo del autor, Eurípides el Joven, el 405 aC. La trilogía ganó el primer premio.

El sentido trágico llega de la mano del personaje de Agamenón, que debe elegir entre su deber como estratego en jefe y su deber como padre. Ifigenia posee la valentía de aceptar con coraje su destino (como otras jóvenes en Eurípides), pero las decisiones de Agamenón se basan en sentimientos puramente humanos.

Éste es el resumen:

- Prólogo. Diálogo entre un viejo esclavo y Agamenón, en el campamento de Áulide. Este diálogo enmarca un prólogo más típico, con el monólogo de Agamenón. Así nos pone en antecedentes, y descubrimos que Agamenón se ha retractado y envía al anciano para que haga regresar a su esposa.
Te envidio, viejo. Envidio a cualquier hombre que recorre hasta el fin una vida sin peligros, desconocido y sin fama.
- Párodo. Largo canto donde las mujeres de Calcis describen líricamente el esplendor del contingente aqueo que espera para zarpar hacia Troya. Recuerda a los cantos de la Ilíada donde se hacen recuentos de las tropas y caudillos.

- Episodio 1º. Brusca entrada de Menelao y del esclavo, discutiendo. Aparece Agamenón, y debaten los Atridas (Menelao ha descubierto el mensaje, y se lo echa en cara a su hermano). Otro servidor anuncia la llegada de Clitemnestra e Ifigenia.

- Estásimo 1º. El coro loa la prudencia en el amor, comparándola con la conducta de Paris y Helena.

- Episodio 2º. Encuentro entre Clitemnestra e Ifigenia (y el pequeño Orestes) con Agamenón, en una escena cargada de ironía trágica, debido a la inocente ignorancia de la joven y de su madre (piensan ambas que acuden a la boda de Ifigenia y Aquiles).

- Estásimo 2º. Se profetiza el asalto a Ilión.

- Episodio 3º. Encuentro de Aquiles y Clitemnestra, en el que ésta descubre que su supuesto próximo yerno nada sabe de la boda. El viejo esclavo llega para informar a su señora del verdadero motivo de que viniera con su hija a Áulide, y Clitemnestra implora la ayuda del Pelida.
Ahora a los Atridas, si mandan justamente los obedeceremos; pero cuando no sean justas sus órdenes, no les obedeceré.
- Estásimo 3º. Se comenta la grandeza de Aquiles mediante las bodas de Peleo y Tetis, y por contraposición el triste destino de la joven.

- Episodio 4º. Diálogo entre Agamenón, Clitemnestra e Ifigenia. Lamento lírico de Ifigenia. Diálogo entre estas dos últimas y Aquiles, y cambio de actitud de Ifigenia, que acepta su destino.
Me diste a luz como algo común para todos los griegos, y no para ti sola.
- Estásimo 4º. Muy breve, enlazando con el aria de despedida de Ifigenia.

- Éxodo. Relato de un servidor de Ifigenia (como Mensajero) a Clitemnestra sobre el milagro acaecido (Ártemis cambia a Ifigenia por una cierva en el último minuto). Rápida despedida de Agamenón. Este final está escrito probablemente por un erudito bizantino; los tres versos conservados por otro camino reflejan que en el original aparecía la propia Ártemis ex machina.

Eurípides: Orestes

El último drama que Eurípides representó en Atenas, poco antes de que la abandonara para encaminarse a Macedonia (en 408 aC), fue Orestes. La acción se centra en esta figura, después de haber cometido el abominable matricidio: tenemos ante nosotros un hombre enloquecido por el dolor, vacilante y enfermo, del que se ocupa su hermana Electra. No acierta a explicarse la sensación de cansancio, melancolía y anhelo de tranquilidad que impregna toda la tragedia. El autor era ya un anciano sin fe en unos dioses que le procuraran el sosiego deseado, y de ahí que la divinidad se limite a terminar la trama con un deus ex machina de una vida sin sentido para el hombre.

El análisis psicológico, el escepticismo religioso y la tendencia escénica a efectismos melodramáticos van a arruinar el sentido más hondo de la tragedia. La amarga representación de un mundo donde la intervención divina resulta caprichosa y donde el triunfo está desligado de toda moralidad aboca a una visión pesimista de la existencia humana. Todo ello refleja la crisis de una generación que sufrió los desastres de una larga guerra y la pérdida de los valores tradicionales.

Encontramos en esta pieza al mismo personaje que en Electra o en Ifigenia entre los tauros, pero postrado y enloquecido por la persecución de las Erinias, que no son sino parte de la imaginación trastornada del personaje. Luego se reanima, aunque sólo con la idea de un nuevo crimen. A su lado, Electra sigue siendo una figura lastimera, llena de resentimiento y decidida a la matanza. El ritmo se acelera hasta llegar a la aparición final de Apolo, que da una explicación ambigua y poco convincente.

A continuación, el resumen de la obra:

- Prólogo. Exposición de los antecedentes por Electra, y posterior diálogo con Helena, recién llegada y deseosa de mostrar su respeto a la tumba de su hermana Clitemnestra (la madre de Electra y Orestes).

- Párodo. Entra el coro de mujeres de Argos entonando un diálogo lírico con Electra, que subraya la relación amistosa del coro hacia los hijos de Agamenón.

- Episodio 1º. Diálogo entre Orestes, tras su sueño letárgico, y su veladora, Electra: siempre se tendrán el uno al otro. Al final, Orestes vuelve a caer en el delirio.

- Estásimo 1º. El coro comenta la aparición de las Euménides y la ruina de la casa de Atreo.

- Episodio 2º, Encuentro de Menelao y Orestes (Menelao ha descubierto lo sucedido, y se entera ahora de que los argivos votarán para condenar a muerte a Orestes y Electra), y llegada de Tindáreo, su abuelo materno. Duro agón entre éste y Orestes, y luego continuación del diálogo entre Orestes y Menelao (que promete hablar por los hermanos en la Asamblea, pero no luchará por ellos). Llega Pílades, y Orestes le pone al corriente. Deciden entonces acudir a la Asamblea.
Somos esclavos de los dioses, sean lo que sean los dioses.
Como bárbaro te portas, después de estar tanto tiempo entre bárbaros.
- Estásimo 2º. El coro lamenta la fatalidad que pesa sobre los Tantálidas y el horror del matricidio.

- Episodio 3º. Relato del campesino (como Mensajero) sobre lo acontecido en la Asamblea: Orestes y Electra han sido condenados a la lapidación, y en nada ha intervenido Menelao. Lamento lírico de Electra, en diálogo con el coro. Diálogo entre Electra, Orestes y Pílades. La idea de Pílades de cobrar venganza sobre Helena para hacer sufrir a Menelao da un nuevo rumbo a la acción. Electra aconseja tomar como rehén a Hermíone (la hija de Menelao y Helena), para reducir el furor de su padre tras la muerte de la esposa.
¡Que no acoja mi sangre el suelo fértil, ni el límpido éter, si yo en cualquier momento te traicino y, liberando mi destino, te abandono!
- Estásimo 3º. Breve diálogo entre Electra y el coro, que vigilan las entradas del palacio mientras Pílades y Orestes asesinan a Helena.

- Éxodo.  Breve escena entre Electra y Hermíone. Aparición de un esclavo Frigio, con una larga monodia: ha escapado por poco de morir en el interior del palacio, pero Helena tampoco ha muerto, arrebatada por algún dios. Diálogo entre el Frigio y Orestes. Llegan Menelao y sus guardias, y se enfrentan a ellos desde una terraza Orestes y Pílades, que tienen amenazada a Hermíone. El violento diálogo es interrumpido por Apolo ex machina, que aporta la conclusión: Helena ha alcanzado la divinidad, Orestes deberá acudir a Atenas para ser juzgado (y más adelante desposará a Hermíone y gobernará Argos), Pílades casará con Electra

Aristófanes: Las tesmoforias

De las fiestas Dionisias del año 411 aC data Las tesmoforias. El asunto es mucho menos comprometido que en otras comedias, tal vez por las dificultades que el inminente golpe de estado oligárquico estaba ya provocando en Atenas. Las menciones a personajes de su presente político se reducen a dos, y son mucho más veladas. Incluso, es posible que el hecho de que uno de los personajes (el suegro de Eurípides, Mnesíloco) nunca sea mencionado por su nombre en la obra se deba a la coincidencia de que un arconte de ese mismo año se llamaba del mismo modo.

El tema central no es, por tanto, político, sino que se relaciona con la crítica a Eurípides. La comedia se desarrolla en las fiestas Tesmoforias, una festividad de tres días en honor de Deméter y Perséfone y reservada en Atenas a las mujeres casadas.

Éste es el resumen de la pieza:

Eurípides (el Eurípides de la obra, claro) teme que las mujeres aprovechen la libertad de que disponen durante las fiestas para vengarse de él (por la crudeza de sus personajes femeninos, como Medea o Fedra), y visita la casa de Agatón (otro autor trágico, descrito como un completo afeminado) para pedirle que aproveche sus cualidades para colarse entre las mujeres y lo defienda. Pero Agatón no acepta, aunque le permite llevarse las ropas que considere necesarias para disfrazar de mujer al suegro de Eurípides que se ha ofrecido a hacerlo por él.

El pariente del trágico acude a la Pnix, el lugar de la fiesta, donde las mujeres están parodiando una Asamblea donde el único punto es cómo van a castigar a Eurípides por lo mal que las trata en sus tragedias: una lo acusa de que por él los maridos están al tanto de la infidelidad y de la afición a las golosinas y al vino; otra lo denuncia porque sus ideas racionalistas han minado la fe en los dioses. El suegro del acusado interviene (como mujer, por supuesto), admitiendo los errores de Eurípides pero confesando que también los encuentra en sí misma, y en el resto de mujeres, junto con otros defectos más. Se produce un alboroto, y el hombre está a punto de llegar a las manos con algunas de las mujeres. Aparece entonces Clístenes, el afeminado oficial, el único «hombre» que puede visitar esa fiesta, y anuncia que Eurípides ha logrado introducir un hombre entre ellas.
Pues yo sé el motivo: entre las mujeres de ahora no podrías citarme una sola Penélope; Fedras, todas sin excepción.
El pariente de Eurípides es descubierto y prendido, y se envía a Clístenes en busca de alguna autoridad para castigarlo. El preso intenta hacer venir a su yerno representando una de sus tragedias (la perdida Palamedes), pero las mujeres le interrumpen con la parábasis, donde desmontan el tópico de la maldad femenina y de la plétora de defectos que se les atribuye. El suegro de Eurípides vuelve a intentarlo parodiando la Helena, y llega finalmente el trágico haciéndose pasar por Menelao al rescate de su esposa. Pero la mujer que guarda la puerta no se deja engañar, y además aparece Clístenes con un prítanis y uno de los arqueros escitas, que ata al familiar de Eurípides a un madero.

Atado al poste, el suegro de Eurípides se parece mucho a Andrómeda encadenada a las rocas (otra tragedia tampoco conservada), y canta una monodia mientras el trágico sale a escena disfrazado de Perseo. Promete a las mujeres acabar con sus críticas a cambio de la libertad de su pariente, y entretiene al arquero escita con una joven bailarina para que ambos puedan huir. La corifeo despide al arquero y al público, y da por finalizada la obra.

Aristófanes: Lisístrata

No se sabe nada de la primera representación de esta pieza, aunque suele aceptarse que fue en el 411 aC, sólo unos pocos meses antes del golpe de Estado oligárquico que tomó el poder en Atenas. Tras veinte años de guerra, el hastío, la decepción y el miedo se habían adueñado de los atenienses, que quizá veían en un cambio político la salida al desastre. Haciendo caso a Alcibíades (que, acusado de actos impíos, en lugar de regresar a Atenas se había unido a sus enemigos), en 415 aC los espartanos habían tomado Decelía, dejando un retén permanente en lugar de, simplemente, arrasar el campo como en años precedentes. Luego habían intervenido en Sicilia, haciendo que la expedición ateniense contra Siracusa acabara en un desastre, en el 413 aC. Las ciudades de la costa de Jonia vieron su oportunidad para pasarse al bando espartano, en una revuelta promocionada por Alcibíades y que dejaba a Atenas con dificultades para hacerse con mercancías. El sátrapa persa, Tisafernes, estaba dispuesto también a aliarse con Esparta para, una vez acabada la guerra, quedarse con las ciudades jonias. Pero Alcibíades, que también tenía detractores en Esparta, le recomendaba que no se precipitara en favorecer a ningún bando, sino que aguardara a caer sobre el vencedor y quedarse con todo. Y en la ciudad de Samos, Alcibíades prometía el apoyo del persa si lograban que cayera el poder democrático. Y así lo hicieron: durante unos meses del 411 al 410 aC, la ciudad tendría un régimen oligárquico, en un cambio propiciado por Pisandro y otros.

Y en este clima, Aristófanes escribía Lisístrata. Su tema cómico se basa en la falta de relaciones sexuales que, por culpa de la guerra, sufren las mujeres. Lisístrata ("licenciaejércitos") convoca en Atenas a las mujeres de toda la Hélade, y deciden que mientras dure la guerra se negarán a mantener relaciones con los hombres. Además, las ancianas de Atenas se hacen con la Acrópolis y el tesoro de Atenea, para impedir que se siga consumiendo en los gastos de guerra.

Éste es el resumen:

Mujeres de Atenas y delegadas de Esparta, Tebas y Corinto se reúnen ante la casa de Lisístrata, que les expone su plan. Las mujeres juran y marchan tras dejar algunas rehenes.
Por lo menos Menelao, cuando vio las manzanas de Helena desnudas desenfundó su arma, según creo.
Luego viene el agón por el tesoro ateniense. Primero viejas frente a viejos -el coro cómico, dividido en dos semicoros- que han acudido en defensa de la Acrópolis. Luego Lisístrata contra un Consejero que, entre colérico y perplejo, reclama el derecho de los varones a gobernar y a controlar el gasto público. El magistrado es vencido y los semicoros quedan en actitud belicosa.
¿Con la lana, las madejas y los husos como modelo creéis que podréis acabar con asuntos tan graves? Estáis locas.
Llegan las escenas episódicas. Primero varias mujeres intentan abandonar la Acrópolis para buscar a sus maridos, con las excusas más peregrinas. A continuación, tras las amenazas de los dos semicoros, llega la escena entre los esposos Mirrina ("chochito") y Cinesias ("follador"), que muestra la «dura» perspectiva para los hombres. En la tercera escena, un magistrado ateniense y un heraldo espartano se ven obligados a negociar, merced a cierto abultamiento en sus túnicas. Se reúne el coro e invita a participar de las ventajas que ellos han logrado. Lisístrata convence a espartanos y atenienses para que concierten la paz y se restituyan las plazas arrebatadas por la guerra (plazas con nombres equívocos, como Las piernas de Mégara), con la ayuda de Concordia, una joven ligerita de ropa que deja incapacitados a los litigantes. La reconciliación termina con la fiesta y la entrega de todas las mujeres a sus esposos.

Eurípides: Las fenicias

Hacia el 412 aC (en todo caso, después de Helena), Eurípides componía esta tragedia, repleta de peripecias sin cuento, con la finalidad de procurar a la acción una variedad y movimiento mayores. La obra refleja el ambiente de una Atenas que había sufrido una guerra prolongada, repetidas amenazas de asedio y la ambición de algunos políticos sin escrúpulos. Lo hace, naturalmente, insistiendo en los desastres de otras guerras con una cierta ansia de evasión lírica.

El título, como otras veces, responde a la composición del coro: esclavas llegadas de Fenicia para el servicio de Apolo en Delfos. Pero a diferencia de otras tragedias este coro no siente su destino comprometido en la catástrofe que amenaza a Tebas. Evocan en sus cantos las leyendas de gloria y de sangre de la ciudad, lo que ayuda a recordar su trasfondo legendario como telón de fondo de la acción dramática. Este alejamiento de la acción es ya un anuncio de la desaparición del coro en el drama de los años venideros.

Los personajes son numerosos, y los sucesos no se concentran en ninguna figura, a no ser que tomemos como tal a toda la familia de Edipo. Más que una creación artística unitaria, el drama da la impresión de estar formado por una serie de brillantes episodios. Riqueza de escenas buscada por el autor, y muy distinta del tratamiento de Esquilo en Los Siete contra Tebas, pues sustituye su sentido trágico por otro nuevo, de un patetismo más efectista y espectacular.

El tema, como ya hemos adelantado, es el asedio de Tebas por parte de los argivos, y el duelo fatal entre los dos hermanos, condenados por la maldición de Edipo. La innovación llega al presentarnos a Yocasta todavía viva, habitando el palacio del viejo y cegado Edipo, que se quedará en Tebas hasta la muerte de sus hijos. Meneceo y su sacrificio también son algo nuevo introducido por el autor.

A continuación, el resumen de la obra:

- Prólogo. Recitado inicial de Yocasta, que expone los antecedentes. Diálogo entre el Pedagogo y Antígona en lo alto de los muros, mientras observan el movimiento de las tropas que asedian la ciudad (de forma parecida a lo que sucede en el Canto III de la Ilíada).
¡Toda la llanura refulge cubierta de bronce!
- Párodo. El coro de mujeres fenicias explica su presencia en Tebas (detenidas por el asedio en su viaje hacia Delfos) y su interés afectivo por la ciudad (al ser descendientes también de Cadmo, su fundador).
En torno a la ciudad una nube densa de escudos destella, una imagen del combate mortífero, que pronto Ares decidirá, aportando a los hijos de Edipo el castigo de las Erinias.
- Episodio 1º. Polinices, receloso, entra en la ciudad. Encuentro y coloquio con Yocasta. Aparece Eteocles y dialogan los tres. Yocasta no logra reconciliarlos y se produce el agón entre los hermanos.
¡Ay, hijo, por fin, al cabo de incontables días vuelvo a ver tu rostro!
Ante esto, ¡venga el fuego, vengan las espadas, uncid los caballos, llenad la llanura de carros de guerra! Que no dejaré a éste mi poder real. Pues si hay que violar la justicia, por la tiranía es espléndido violarla. En lo demás conviene ser piadoso.
- Estásimo 1º. El coro recuerda la leyenda de la fundación de Tebas, la muerte del dragón por Cadmo y el origen de los Espartos.

- Episodio 2º. Diálogo entre Eteocles y su tío Creonte, donde éste rectifica la impaciente estrategia del joven monarca, quien le confía el gobierno de la ciudad y el matrimonio de Antígona con Hemón (hijo de Creonte) en caso de perecer en el combate.

- Estásimo 2º. El coro evoca la oposición entre Ares y Dioniso, aludiendo a las glorias pasadas de Tebas.

- Episodio 3º. El adivino Tiresias acude, conducido por su hija y por Meneceo, hijo de Creonte, a dialogar con este último. Tiresias profetiza la salvación mediante el sacrificio de Meneceo, pero Creonte no accede a ofrecer la vida de su hijo. Mientras se retira, el propio Meneceo anuncia al coro su decisión de suicidarse en beneficio de la ciudad.

- Estásimo 3º. El coro elogia la determinación de Meneceo, y alude de nuevo a la crueldad de la Esfinge y al destino de Edipo y su familia.

- Episodio 4º. Un Mensajero informa a Yocasta de la muerte de su sobrino Meneceo y de la batalla al pie de los muros. Le cuenta también que sus dos hijos van a enfrentarse cuerpo a cuerpo, y Yocasta llama a Antígona para que la acompañe a detenerlos.

- Estásimo 4º. El coro expresa su angustiado presentimiento y su compasión ante la catástrofe.

- Éxodo. {Probablemente con muchos añadidos ajenos a la mano de Eurípides, debido a las numerosas representaciones de esta obra} Entra Creonte con el cadáver de Meneceo. Relato del Mensajero: muerte de ambos hermanos y suicidio de Yocasta. Triste monodia de Antígona. Diálogo entre Antígona, Creonte y Edipo: exilio de Edipo, prohibición de enterrar a Polinices, marcha de Antígona como lazarillo de su padre.
Como dos jabalíes que afilan su salvaje mandíbula se trabaron, con los mentones humedecidos por la espuma.

Los sofistas: obras anónimas

Anónimo de Jámblico
El llamado anónimo de Jámblico es un texto perdido, de autor desconocido, del que únicamente tenemos noticia gracias al resumen que Jámblico hiciera en su Protréptico (en el siglo IV dC). Por su tema (la controversia ley/naturaleza) puede incluirse entre los textos sofísticos. En el texto, naturaleza y ley se hallan conciliadas, al considerar la ley una especie de necesidad natural para que resulte posible la existencia de la sociedad. Se otorga una importancia decisiva a la educación para la ley: los talentos adquiridos deben utilizarse solo para buenos propósitos, que lo son a condición de que apoyen a las leyes y a la justicia.
Es necesario que todo hombre ejerza de forma sobresaliente un dominio sobre sus pasiones.
El hombre que es auténticamente bueno no va a la caza de gloria pertrechado con un armamento externo que es ajeno a él, sino con su propia virtud.
De este modo resulta evidente que el poder en sí, en cuanto realmente poder, se conserva por el instrumento de la ley y grcias a la justicia.
E incluso la tiranía, un mal de tamaña magnitud y perversidad, se produce no por otra causa que por la ilegalidad. (...) Ya que, cuando todos se entregan a la corrupción, es cuando se produce ese fenómeno político.
Discursos dobles
En estos textos, fechables a comienzos del siglo IV aC, se contraponen perspectivas diferentes sobre un mismo hecho, haciendo que pueda ser considerado justo o injusto, bueno o malo. Este método de la Antilógica (oponer dos argumentos opuestos) pretende reducir al rival dialéctico al mostrar que su argumentación supone su propia negación. Están escritos en un dialecto dorio, que hace pensar en Sicilia o Magna Grecia como la patria del autor, pero con claras influencias de la lengua común o koiné que va imponiéndose por ese período. Está dividido en nueve partes: Sobre el bien y el mal argumenta que para una misma persona algo puede ser bueno o malo según el momento, poniendo como ejemplos que la enfermedad, mala para el enfermo, es buena para el médico, o que la oxidación del hierro es considerada buena por el herrero. Sobre lo bello y lo feo sigue la misma línea, con ejemplos sobre las diferentes perspectivas estéticas. Sobre lo justo y lo injusto insiste en la misma línea, pero en el campo de la ética: ¿es justo robarle la soga al que piensa ahorcarse con ella? Sobre lo verdadero y lo falso deja de lado los ejemplos, y trata de fundamentar la diferencia en base a las palabras. La quinta parte, podría titularse Sobre la cordura y la locura o Sobre la identidad de los contrarios por su contenido. Sobre la sabiduría y la virtud, si son enseñables niega las afirmaciones de los que pretenden decir que la sabiduría y la virtud no pueden enseñarse. Las dos últimas partes tratan de la necesidad de un gobierno de los preparados, en contra de la democracia auténtica, de la capacidad de hablar de cualquier tema si se poseen amplios conocimientos, y de la memoria.

Sobre las leyes
Escrito probablemente por un ateniense pitagorizante que reaccionaba contra el individualismo sofístico o por un político del círculo de Pródico, el texto se decanta por una ley integrada en la naturaleza: independientemente del origen dado a las leyes (regalo divino, sabios legisladores, contrato social), su presentación adquiere una forma natural, pues existen siempre entre los humanos.
También tienen todos los hombres altares de la Justicia, del Buen Orden y del Respeto, los más bellos y santos levantados en el interior del alma y de la naturaleza de cada uno, otros erigidos en público para que todos les rindan honores.
Sobre la música
Un pequeño fragmento de indudable inspiración sofística cuyo tema central está formado por la reflexión sobre el valor ético y pedagógico de la músico (cuestión de posible origen pitagórico). Dado que en su estilo no se evita el hiato (norma que surgió a partir de la escuela de Isócrates), el texto puede ser anterior al 390 aC. Básicamente, por lo poco que podemos leer, el autor arremetía contra los que pretendían someter la música a teorizaciones filosóficas o morales, con olvido de los valores estrictamente musicales.

Eurípides: Helena

Tragedia presentada en el 412 aC, y que junto a Ifigenia entre los tauros constituye un giro estético patente en el contenido y en la estructura formal. Una complicada intriga y varias escenas de reconocimiento (que en obras anteriores cumplían una función secundaria), hacen que debamos hablar de una tragicomedia. Los personajes pierden algo de fuerza al desplazarse el interés hacia la enrevesada trama, y el ambiente vital está dominado plenamente por la mutabilidad del azar (un cambio de mentalidad propiciado por la pérdida de confianza en los valores tradicionales).

La versión del mito sigue la de Estesícoro y la de Heródoto: Hermes ha trasladado a la esposa de Menelao a Egipto, junto al anciano rey Proteo (racionalización del dios marino). Mientras, en Troya, luchan por una imagen falsa de Helena. Con la muerte de Proteo, su hijo Teoclímeno requiere de forma lasciva a Helena (en ello recae la originalidad de esta versión). La llegada de Teucro, el hermano de Áyax Telamonio, de paso por Egipto en su camino a Chipre, es aprovechado para lanzar funestos presagios sobre el regreso de los héroes de Troya.

Éste es el esquema de la obra, con su resumen:

- Prólogo. Expuesto por Helena, con la ayuda de Teucro en su segunda parte.
Si mi pie no pisara tierra extranjera, la muerte te daría con estas flechas infalibles; pagarías así tu semejanza con la hija de Zeus.
- Párodo. Una larga diatriba entre Helena y el coro, en la que este último aconseja preguntar a Teónoe, la adivina.
Ilión no es ya más que una ruina al cuidado del fuego destructor.
- Episodio 1º. Una suerte de segundo prólogo, a cargo de Menelao y una anciana portera del palacio de Teoclímeno: con vientos nunca favorables para su regreso a casa, el Atrida ha naufragado recientemente cerca de las costas egipcias, y unos pocos supervivientes (junto con la falsa Helena) se han refugiado en una cueva cercana. Menelao descubre que Helena está en el palacio.

- Epipárodo. A cargo del coro, que ha descubierto que Menelao no ha muerto.

- Episodio 2º. Encuentro y anagnórisis de Menelao y Helena (llevan separados diecisiete años), completada al llegar un mensajero y anunciar la desaparición de la falsa Helena, y elaboración de un arriesgado plan para regresar a la patria (con la aquiescencia de Teónoe, hermana de Teoclímeno).
Si en el porvenir obtenéis una fortuna dichosa, ello os compensará de las desgracias pasadas.
Terrible se presenta la lucha, y veo dos alternativas: o tengo que morir, si me sorprenden en mi intriga, o regreso a la patria y consigo salvarte.
- Estásimo 1º. El coro se lamenta de las desgracias de los protagonistas y de la inutilidad de la guerra de Troya.

- Episodio 3º. La estratagema da resultado: Helena engaña a Teoclímeno en presencia de su marido, que finge ser un marinero superviviente del naufragio en el que, supuestamente, Menelao ha perdido la vida. Una nave debe transportar las ofrendas funerarias.

- Estásimo 2º. Narra el mito del rapto de Perséfone.

- Episodio 4º. Últimos preparativos para la navegación ritual. Teoclímeno, a instancias de Helena, entrega a Menelao el mando de la nave.

- Estásimo 3º. Buenos augurios para el viaje de los esposos, y preludio del final feliz mediante una invocación a los Dioscuros.

- Éxodo. Un mensajero informa a Teoclímeno de la huida. El rey de Egipto se enfurece y quiere dar muerte a Teónoe, pero un servidor de ésta se interpone. Los Dioscuros, ex machina, ponen fin a la obra justificando la actuación de la vidente y anunciando que Helena serán divinizada y Menelao llegará a la isla de los bienaventurados.

Los sofistas: Critias

Critias, tío de Platón, tuvo una implicación muy activa en los movimientos oligárquicos, desempeñando un importante papel en el gobierno de los Treinta Tiranos. Murió en 403 aC, luchando contra los partidarios de la democracia. Pertenecía a una aristocrática familia ateniense, lo que explica su radical oposición a la democracia. Al contrario que Jenofonte en su obra, Platón lo retrata con comprensión, como un noble conservador representante de las ideas y la moral del viejo estado campesino. En el 404 aC, como uno de los Treinta, fue responsable de la muerte de su antiguo aliado en el seno de dicha comisión, Terámenes, a quien acusó de debilidad y connivencia con los demócratas.

En realidad, nunca impartió clases (ni pudo, por tanto, cobrar por ello), así que si se le considera sofista es por su filiación intelectual, interesada en cuestiones de filosofía y ciencia desde un punto de vista político. Como Alcibíades y otros representantes de la «juventud dorada», frecuentó la compañía de Sócrates durante un tiempo, aunque luego se alejó de él y, de hecho, como miembro de los Treinta le prohibió todo tipo de enseñanza. Marchó también exiliado a Tesalia, donde contactó con otros sofistas, y su actividad política fue prácticamente nula hasta la victoria espartana sobre Atenas y la imposición de los tiranos.

Escribió obras literarias diversas: su obra comprendía elegías y poesía hexamétrica de contenido político, así como un tratado sobre las constituciones con algunas partes en verso; escribió varias tragedias -seguramente, sólo para su lectura en círculos privados-, cuyos fragmentos tienen interés para la historia de la sofística (en especial Tenes, Radamantis y Pirítoo, y el drama satírico Sísifo; aunque la autoría de todas ellas es dudosa). Con él, la sofística alcanzó su mayor radicalismo, sobre todo en el menosprecio de la ley, que Critias consideraba menos sólida que una personalidad fuerte.

Eurípides: Ifigenia entre los tauros

Resulta imposible dilucidar si Ifigenia entre los tauros es anterior o posterior a Helena (se representó entre 414 y 412 aC), pero resulta indudable que se inserta en el mismo tipo novelesco y de intriga que llamamos tragicomedia. Contiene una enrevesada trama y una alambicada escena de reconocimiento entre Orestes e Ifigenia. La pareja se ve obligada a pasar por las dificultades derivadas de situarse en un país extranjero y hostil, lo que le otorga ese carácter novelesco y casi cómico.

El argumento enlaza la última aventura de Orestes, en su purificación del matricidio gracias al juicio ateniense, con el rescate de su hermana Ifigenia que, tras haber sido sustituida (por Ártemis) por una cierva en el momento del sacrificio, fue llevada a la tierra de los tauros, en la costa de Crimea. El primer punto, la llegada de Orestes a la Táurica en busca de la imagen de Ártemis, es pura invención de Eurípides.

Éste es el resumen esquematizado:

- Prólogo. Monólogo de Ifigenia, que cuenta la historia de su sacrificio en Áulide, su presencia entre los tauros y su función de sacerdotisa de una diosa que gusta de matar a los extranjeros. Nos revela un sueño, por el que cree que su hermano Orestes ha muerto. Aparecen entonces Orestes y Pílades, que nos informan de las razones de su llegada (deben robar la imagen de Ártemis y llevarla al Ática para que cesen las persecuciones de las Erinis, que no quedaron convencidas por el juicio). Orestes es el mismo indeciso, hasta cobarde, que el autor nos presentaba en Electra.
Los valientes afrontan el esfuerzo, en cambio los cobardes no son nada en ninguna parte.
- Párodo. Entra el coro, se presenta como mujeres griegas que sirven a Ifigenia en el templo, e inicia un diálogo lírico con la muchacha.

- Episodio 1º. Llega un vaquero, que informa de la detención de Orestes y Pílades, a quienes traen para ser sacrificados. Monólogo de Ifigenia, recordando de nuevo su sacrificio en Áulide y la supuesta muerte de Orestes.
Pílades, muertos somos, pero al menos perezcamos con honor. Sígueme espada en mano.
- Estásimo 1º. El coro se pregunta quiénes son los extranjeros y cómo han llegado allí..

- Episodio 2º. Entran Orestes y Pílades, maniatados, y tiene lugar un diálogo esticomítico (línea a línea) entre los hermanos. Ifigenia se entera del destino de los griegos tras la guerra, y propone salvar a uno de ellos si accede a llevar un mensaje a Argos, contando su salvación y su paradero.
Tampoco los dioses a quienes llamamos sabios son más veraces que los fugaces sueños.
- Estásimo 2º. Únicamente trece versos de diálogo entre Orestes, Pílades y el coro.

- Episodio 3º. Regresa Ifigenia con la carta y, por si acaso se perdiera durante el viaje, decide leerla al mensajero. Se produce así el reconocimiento entre los hermanos. Orestes informa entonces del matricidio, la persecución y el juicio, y la nueva orden de Apolo de robar la imagen de Ártemis. Ifigenia decide que contará al rey de los tauros que los dos extranjeros, impuros por matricidio, han tocado la imagen de la diosa; así podrán escapar con la imagen, simulando que acuden a la costa para un ritual de purificación.
Terrible es el acto que has propuesto: que un forastero mate a quien le hospeda.
- Estásimo 3º. Un canto lleno de lirismo y nostalgia por Grecia.

- Episodio 4º. Llega el rey Toante y tiene lugar un diálogo con Ifigenia: la astucia de la griega se aprovecha de la ingenuidad del salvaje.

- Estásimo 4º. Un himno a Apolo y a sus desventuras para hacerse con el control del Oráculo de Delfos.

- Éxodo. Aparece un Mensajero, dispuesto a avisar de la huida al rey. El coro trata de detenerlo (cosa anormal, ya que nunca interviene en la acción) diciéndole que Toante está en su palacio, pero el Mensajero no se deja engañar y llama a las puertas del templo. Cuando ya el rey está enterado y da orden de perseguir a los fugitivos, aparece Atenea ex machina, que lo contiene y epiloga el drama revelando el destino que aguarda a los protagonistas.

Los sofistas: Antifonte

De este sofista, no sabemos nada sobre su vida. Se ha distinguido habitualmente del Antifonte orador, activo en la política ateniense y una de las cabezas de la revuelta oligárquica del 411 aC (ejecutado tras su fracaso), y del que conservamos numerosos discursos. Nadie parecía haber distinguido entre ambos hasta el siglo I dC, cuando el gramático Dídimo de Alejandría supuso, en razón de las diferencias de estilo, la existencia de dos Antifontes que luego la tradición había confundido. Además de las subjetivas razones de estilo (que hoy no podemos juzgar adecuadamente debido a la pérdida de la mayor parte de las obras asignadas al Antifonte sofista), se ha visto una contradicción entre algunos de sus planteamientos. El argumento de mayor peso para distinguirlos, sin embargo, llega de la mano de los Recuerdos de Sócrates de Jenofonte, en el que puede fecharse una discusión entre Sócrates y el sofista que habría tenido lugar en los últimos años del siglo V aC, con posterioridad a la muerte del orador.

Sea como fuera, de lo que podemos observar en los fragmentos asignados al Antifonte sofista, su doctrina sería el producto de llevar hasta sus últimas consecuencias el relativismo de Protágoras, de quien sería, sino discípulo, al menos seguidor de su línea de pensamiento. Ese relativismo le llevaría en política a posiciones claramente aristocráticas. Por otra parte, su moral es de un hedonismo moderado, más una defensa ante el dolor que una búsqueda del placer.

Antifonte es el autor de un tratado titulado La verdad que constaba de dos libros, el primero dedicado a las ciencias de la naturaleza como medio para llegar a la verdad y el segundo al detenido análisis de la oposición entre ley y naturaleza. La disertación filosófica (desarrollada con las técnicas de demostración de Protágoras) defendía que, frente a la libertad que supone lo natural, las leyes vienen a ser una especie de cadenas. Mostraba la contradicción de una ley que interviene una vez que el mal ya se ha cometido, no para prevenirlo.

También escribió un tratado Sobre la concordia, que presenta diferencias de estilo con el anterior (y aparentemente también de pensamiento, lo que ha hecho a algunos plantearse si los autores son distintos, pero que puede explicarse por la situación que producía el inminente derrumbe del imperio ateniense). Su autor aparece como un moralista que plantea que la concordia es la base que permite la convivencia dentro del estado. Parece haber sido una especie de diatriba destinada a círculos amplios, y por tanto con una concepción más popular.
Ninguna cosa es peor para los hombres que la ausencia de autoridad.
Se le atribuye también un Político y una obra Sobre la interpretación de los sueños, en la que al parecer sostenía que el origen de los sueños no hay que verlo en causas puramente perceptivas (como defendían por ejemplo los atomistas) y no son por tanto útiles para la adivinación. Al parecer se interesó también por cuestiones de geometría, física y astronomía.

Por su parte, Antifonte de Ramnunte (el orador) es autor de un Manual de Retórica (quizá en tres libros), una Invectiva contra Alcibíades, varios discursos, y un Arte contra la aflicción. Este último es tal vez producto de las experiencias obtenidas en una suerte de consultorio psiquiátrico que, durante cierto tiempo, mantuvo en el ágora de Corinto y en el que procuraba alivio a sus pacientes mediante la palabra. Un interés por lo que hoy llamamos psicología que no está lejos de Sobre la interpretación de los sueños, y que por tanto nos devuelve a la cuestión de los dos Antifontes y las obras asignadas a cada uno.

Eurípides: Electra

En el año 413 aC, coincidiendo con un período en el que abundan los dramas en torno al mito de los Atridas, Eurípides compuso Electra, cercana en el tiempo a la otra Electra, la de Sófocles, pero muy distinta en el modo de presentar a los protagonistas, lo mismo que sucede con Las coéforas de Esquilo. El lugar en el que se desarrolla la escena ha cambiado por completo: Electra vive en Micenas, casada con un campesino de buen corazón con quien se ha visto obligada a unirse; los personajes son seres humanos vacilantes y abrumados por el peso de sus desgracias; y aunque Eurípides adopta el desenlace tradicional del mito, no deja de criticar el origen de Orestes y lo absurdo de mitos tan inhumanos. Toda la obra está presidida por el nuevo realismo psicológico de este teatro y la estimación de la moralidad racional.

A continuación, el esquema de la obra con su resumen integrado:

- Prólogo. Se inicia con el monólogo del campesino, esposo de Electra, que nos pone en antecedentes, empezando por la guerra de Troya y acabando por la boda de su esposa, preparada con él para impedir que tenga hijos nobles que venguen la muerte de Agamenón. Aparece Electra, y expone en un monólogo lamentos no ya por la muerte de su padre, sino por su propia situación actual. Tras un corto diálogo, ambos salen de escena. Entra entonces Orestes, dialogando con Pílades. Sólo oímos las palabras del primero, pero nos enteramos de que se encuentran en las fronteras de Argos, dispuestos a vengar a su padre con la ayuda de su hermana; pero no quiere atravesar sus muros para que no le descubran. Aparece Electra, ya de vuelta del río, y Orestes la reconoce por el contenido de su triste canto.

- Párodo. Entra el coro de muchachas argivas, invitando a Electra a participar de la fiesta de Hera que se celebra en Argos. No es una párodos normal, sino un canto alternado con la joven (en tres pares de estrofas), que logra profundizar más en la situación de soledad y dolor de la protagonista.

- Episodio 1º. Electra descubre a los forasteros, iniciándose un diálogo en esticomitía (línea a línea) en que se informan mutuamente de su situación (aunque Orestes se hace pasar por un amigo). Electra promete ayudar a su hermano, y luego vuelve a lamentar su situación y, secundariamente, el abandono de la tumba de Agamenón. Aparece el labrador, y tras un diálogo que Eurípides aprovecha para hacer hablar a Orestes de la nobleza auténtica y de la aparente, marcha a avisar a un anciano esclavo.
He visto a hijos de padre noble que nada son y a hijos de villanos que son hombres excelentes; he visto la miseria en el corazón de un rico y un alma grande en el cuerpo de un pobre.
- Estásimo 1º. Descripción, en dos pares de estrofas con epodo, de las armas de Aquiles, lo cual sólo posee relación con el tema de forma tangencial, pero evita acumular los lamentos sobre la situación de Electra.

- Episodio 2º. Alguien ha visitado la tumba de Agamenón, y el Anciano cree que es Orestes. Por eso trata de provocar una anagnórisis mediante las pruebas tradicionales (pelo, huellas, ropa), aunque lo conseguirá finalmente por una cicatriz. Orestes se muestra luego indeciso, pero entre Electra y el Anciano preparan una estratagema para matar a Egisto y a Clitemnestra.

- Estásimo 2º. Se cuenta en dos pares de estrofas la historia del cordero de oro, inicio de las diferencias entre los miembros de los Pelópidas (Atreo, padre de Agamenón, y Tiestes, padre de Egisto). La unión con el tema principal es la comparación del adulterio de la mujer de Atreo con el de Clitemnestra.

- Episodio 3º. Diálogo entre el corifeo y Electra, marcando un eficaz tiempo de espera mediante la angustia de la mujer por conocer el resultado del intento de asesinato. Llega un mensajero y cuenta que todo ha salido bien.

- Estásimo 3º. Canto de triunfo entre el coro y Electra.

- Episodio 4º. En un primer momento tiene lugar, ante el cadáver de Egisto, lo que toma la forma de una oración fúnebre pero con los componentes opuestos a un elogio. Luego hay un diálogo esticomítico entre los hermanos, donde Orestes vuelve a mostrarse indeciso y Electra revela sus deseos matricidas. Entra a continuación Clitemnestra (engañada, pues cree que Electra ha dado a luz), y se produce un agón (duelo) entre madre e hija. Clitemnestra penetra en la choza.

- Estasimo 4º. El coro comenta el crimen de Agamenón, mientras se oyen los gritos de muerte de Clitemnestra.

- Éxodo. Lamentos de Orestes, Electra y el coro ante los dos cadáveres. Aparecen los Dióscuros (Cástor y Polideuces) que informan de lo que espera a Orestes (fuga, expiación y juicio), ordenando el matrimonio de Electra con Pílades, el entierro de los dos cadáveres y la entrega de riquezas al campesino.

Los sofistas: Hipias

Hipias nació en la ciudad de Élide en la segunda mitad del siglo V aC, y murió ya entrado el siglo IV aC. Como otros sofistas, viajó por muchas ciudades como embajador de su patria e impartiendo sus enseñanzas. De una sabiduría enciclopédica, sus intereses abarcaban un amplio abanico de materias, desde la pintura y la música, pasando por las matemáticas, y hasta la historia (pues escribió una suerte de historia de los juegos olímpicos, recopilando los nombres de los vencedores en las distintas disciplinas desde los primeros juegos, del 776 aC). Gozaba de gran memoria, y trataba de enseñar a sus discípulos sus procedimientos mnemotécnicos. Además, compuso ditirambos, diálogos, poesía épica, así como textos en prosa de todo género. Y sin embargo, todo lo que nos queda son escasas referencias a sus títulos, y la visión siempre distorsionada que nos presenta Platón en sus diálogos.

Parece haber sido el iniciador de lo que hoy llamaríamos ciencias sociales, adelantándose a los trabajos que después, sirviéndose de archivos, bibliotecas y equipos de trabajo, llevaría a cabo la escuela de Aristóteles. Es posible que su obra Nombres de pueblos contuviera una recopilación de antigüedades etnográficas, para las que resultaba interesante la explicación de los nombres de los pueblos. También hay cierta información sobre una Colección que reunía pasajes de poetas, cronistas e historiadores relativos a temas como historia de la religión, mitos, costumbres locales,...

En el campo de las matemáticas fue conocido por el descubrimiento de la cuadratriz (para la trisección de un ángulo) y por sus intentos sobre la cuadratura del círculo.

Debió ocuparse también de la formación del gobernante en un texto titulado Diálogo troyano, en el que simulaba una conversación entre Neoptólemo y Néstor, al modo de alumno-tutor. También desarrolló otras teorías, como la de la autarquía o autosuficiencia, que tendría gran importancia para escuelas posteriores, como los cínicos.

En cuanto al uso de su figura por Platón, no sólo aparece en los que conocemos por su nombre, Hipias mayor e Hipias menor, sino también en Protágoras (donde recuerda la oposición entre ley y naturaleza.

Aristófanes: Los pajaros

Los pájaros o Las aves quedó segunda en las Dionisias del 414 aC, superada por Comastas de Amipsias y por delante de Solitario de Frínico (que al parecer tenía un tema similar). Desde La paz en 421 aC sólo es seguro que Aristófanes representara otra comedia antes que ésta, en las Leneas del mismo año, con el nombre de Anfiarao.

En esta pieza, el tema político planteado (de nuevo, como en Las avispas, se trata de la tribunalofilia que aquejaba a los atenienses) se soluciona con una utopía. Atenas estaba comprometida en aquellos momentos en la expedición a Sicilia, una empresa arriesgadísima en la que había entrado por la ambición de Alcibíades, demagogo sucesor de Cleón. La expedición partió al mando del propio Alcibíades, de su rival político Nicias, y de Lámaco (cuyo papel parecía ser el de mediador). Pero Alcibíades fue reclamado por Atenas por algunas acusaciones sobre un grave sacrilegio, y el demagogo buscó refugio en Esparta, sirviendo desde entonces al enemigo de su patria. Los primeros compases fueron favorables, y para el momento de la representación de la obra la expedición había tomado el cerro de Epípolas, una altura estratégica para la toma de Siracusa. Sin embargo, Aristófanes no habla de esas batallas, sino que, sin atacar directamente a la política de su ciudad, muestra su rechazo apelando como decimos a una solución utópica: Pistetero ("convincente") y Evélpides ("ilusionado" o "crédulo") abandonan Atenas para buscar la felicidad fuera de ella, y fundan Piopío de las Nubes, una ciudad suspendida en el aire.

El humor de esta pieza es más fino, y faltan casi por completo la grosería y las referencias sexuales explícitas. De gran calidad literaria, pero escasa novedad cómica, en cierto modo da la impresión de haber sido creada aprovechando elementos de obras anteriores.

Este es el resumen de la obra:

Pistetero y Evélpides, dos hombres de cierta edad, han abandonado Atenas porque ya no soportan la vida en ella. Provistos de sendos pájaros, tratan de establecer contacto con Tereo (mortal metamorfoseado en abubilla) para que les aconseje un lugar donde recalar. Pistetero tiene una idea, y Tereo consigue que los pájaros acepten escuchar las propuestas: la fundación de una ciudad en el aire en la que los pájaros, en lugar de los dioses, serán los reyes.
Verdaderamente eso que estás diciendo son idioteces. ¿Cómo vas a llorar cuando te hayan arrancado los dos ojos?
Los enemigos y no los amigos enseñaron muy pronto a las ciudades a erigir elevadas murallas y a procurarse grandes barcos, y saberse esa lección es lo que salva a los hijos, la casa y la hacienda.
Los pájaros cantan en la parábasis su propia loa y hacen inventario de las ventajas que obtendrán los hombres por tenerlos a ellos como dioses.

Luego siguen varias escenas episódicas. Primero, algunos aprovechados tratan de sacar beneficio en el momento de la fundación. Iris, mensajera de los dioses, es capturada y enviada al cielo para que refiera la nueva situación. Nuevos parásitos tratan de conseguir alas para habitar en la nueva ciudad, pero son expulsados con razones o a golpes.

Los dioses envían una embajada, pero no les queda otra que aceptar las condiciones: Zeus entrega su cetro y Pistetero sube al cielo con los embajados y regresa acompañado de Soberania, una bella joven con la que celebra el himeneo que concluye la pieza.

Eurípides: Las troyanas

En el año 415 aC, en un clima de amargura y pesimismo ante el cariz que iba tomando la contienda del Peloponeso, Eurípides representó en las Grandes Dionisias una trilogía formada por Alejandro, Palamedes y Las troyanas, de las que sólo se ha conservado la última, y completada con el drama satírico Sísifo. Por su temática, es cercana a Hécuba, ya que la reina de Troya es también su protagonista, pero su esencia se halla en la presentación de los horrores de la guerra. En la obra abundan las profecías y los presagios sobre el incierto porvenir de Atenas, como una especie de llamada de atención, probablemente sobre los riesgos que entrañaba la expedición ateniense contra Sicilia (que fue un fracaso). El evidente racionalismo le lleva a una desenfadada pintura de unos dioses que al poeta no satisfacían, y a la búsqueda de una divinidad aceptable para esta línea de pensamiento.

Escasos restos quedan de las obras que acompañaban a Las troyanas. En Alejandro, se exponía el nacimiento de Paris y el intento de Príamo y Hécuba por deshacerse de él, ya que según un oráculo sería el causante de la ruina de Troya. Su exposición sería sin embargo evitada, como tantas otras veces, por un viejo pastor. Seguramente, la dramatización sólo incluía el intento de asesinato de Paris por parte de Hécuba y su hermano Deífobo, motivado por su victoria (siendo pastor) en los juegos funerarios que, justamente, se hacían en su honor. Y, por supuesto, el reconocimiento final y su acogida en la familia de Príamo. Probablemente a ese final feliz le seguían las profecias de Casandra sobre la perdición de Troya. Por su parte, Palamedes se ocupaba de la ejecución de este héroe acusado de traición por Ulises, y la posterior venganza de su padre, aunque desconocemos la dramatización exacta.

En Las troyanas hay un nuevo salto temporal, y se nos presenta el último día de Troya: la ciudad ha sido invadida y saqueada, y las mujeres esperan el sorteo que decidirá con quién irán como esclavas. Sin embargo, la construcción de la obra se basa en cuatro cuadros yuxtapuestos, y su acción no procede de la interacción de los caracteres, sino que viene impuesta siempre desde fuera (mediante las órdenes aqueas que va trayendo su heraldo). Pero todo ello responde a su objetivo: presentar los horrores de la guerra, tanto para los vencidos como para los vencedores.

Éste es el esquema y resumen de la obra:

- Prólogo. Poseidón, a punto de abandonar la ciudad, nos pone en antecedentes. Aparece Atenea, y molesta por la destrucción de su templo le pide al dios de los mares que destruya la flota aquea. Luego vemos a Hécuba, postrada frente a una tienda de campaña y cantando una monodia lírica.

- Párodos. Diálogo lírico en dos pares de estrofas, entre Hécuba y el coro de mujeres troyanas, repleto de incertidumbre.
¿A quién la paciente anciana servirá, en qué lugar de la tierra, como un zángano, este despojo, esta silueta de un cadáver, esta imagen inútil de los muertos?
- Episodio 1º. Aparece el heraldo Taltibio, que anuncia que las mujeres ya han sido sorteadas, y comunica el destino de Casandra, de Políxena y el de Hécuba. Aparece Casandra, alegre porque su unión con Agamenón será la ruina de los atridas. Expone, además, que los griegos son en realidad los perdedores: estuvieron largo tiempo lejos de su hogar, y todavía les quedan muchas penalidades. Hécuba vuelve a exponer sus desgracias.
Y es que, en verdad, el hombre prudente debe evitar la guerra; pero si da con ella, es hermosa corona para su ciudad el morir con honor, mas es deshonra morir indignamente.
- Estásimo 1º. En una triple estrofa, el coro pide a la Musa que entone un canto de duelo por Troya, y cantan, de forma impresionista, la caída de la ciudad.

- Episodio 2º. Diálogo lírico entre Hécuba y Andrómaca, que entra sentada en un carro, sobre las armas de Héctor y con su hijo Astianacte al pecho. Andrómaca anuncia la muerte de Políxena, pero ante los lamentos de Hécuba le dice que la joven, al menos, ya no sufre. Ambas tratan de animarse mutuamente, pero llega de nuevo Taltibio, anunciando que el hijo de Andrómaca será sacrificado por los aqueos.
Murió como murió; pero, con todo, su muerte es más afortunada que mi vida.
- Estásimo 2º. En sus dos pares de estrofas se insiste de nuevo en el tema de Troya, aludiendo a la primera destrucción de la ciudad y apostrofando a los troyanos divinizados que nada han hecho para salvarla (Ganimedes, Titono).

- Episodio 3º. Aparece Menelao con su ejército, en una suerte de segundo prólogo. Acude en busca de Helena, a quien llevará a Esparta para matarla. Hécuba alaba su actitud y le previene del poder de seducción de su esposa. Sale Helena de la tienda, y se produce un agón (duelo dialéctico) con Hécuba, en el que Helena culpa a Príamo y a Afrodita de la guerra de Troya, y la anciana niega credibilidad al episodio del juicio de Paris y expone que fue Afrosine (insensatez) quien la perdió, no Afrodita.

- Estásimo 3º. En dos pares de estrofas, se reprocha a Zeus, antiguo protector de Troya, su abandono de la ciudad.

- Éxodo. Aparece Taltibio con el cadáver de Actianacte, último golpe para Hécuba. Se suceden luego la oración fúnebre y el lamento por Troya, que arde y se derrumba para siempre.

Los sofistas: Trasímaco

De la vida de Trasímaco lo ignoramos prácticamente todo. Nació en Calcedón, a orillas del Bósforo, y en Atenas tuvo fama como orador y maestro de retórica, incluso antes de la llegada de Gorgias. Realizó grandes viajes, que le proporcionaron fama y dinero. Parece que se ocupó de cuestiones de política en varios textos, como en el discurso A favor de los lariseos (entre el 413 y el 399 aC), en el que abogaba por la libertad de la ciudad de Larisa, o en Sobre la constitución, que criticaba las peleas partidistas en el período de guerra. Platón lo hace aparecer como interlocutor de Sócrates en el libro I de la República.

Sobre la constitución debe situarse probablemente en el 411 aC, en la época de la guerra de Decelea, o bien en el 404 aC; en ambos casos, las rivalidades entre demócratas y oligarcas habían llegado a puntos álgidos. Su estilo es sencillo, y está construido mediante oposiciones antitéticas. Gracias al Demóstenes de Dionisio de Halicarnaso, se ha conservado el proemio y la prótesis. En ellos hace una defensa de la constitución de los antepasados: elogio del orden y lamento por los errores cometidos que llevaron a la guerra y a la desarmonía social. Suena, en cierto modo, a manifiesto del partido oligárquico.

Es probable que también escribiera un tratado de retórica, pero sólo nos han llegado diferentes títulos (seguramente de sus constituyentes, y no de diferentes obras): Gran Tratado, Recursos oratorios, Lamentaciones, Discursos victoriosos...

Eurípides: Ion

Una de las más bellas tragedias de Eurípides, gracias a la inusitada variedad de movimientos, a la complicada trama y al cambio continuo de situaciones, lo que la inserta en el modelo de tragicomedia. Vuelve a surgir la crítica de los dioses y los mitos tradicionales: Apolo es caracterizado como un ser humano más que se equivoca, porque su poder es insignificante frente al azar que gobierna el mundo.

No sabemos su fecha de producción, aunque parece posterior al Heracles. La pieza se basa en el mito de Ion, relativamente reciente y, de hecho, su filiación divina pudiera ser creación de Eurípides: el mismo autor en la casi completamente perdida Melanipa la Sabia lo hace hijo de Juto (siguiendo la tradición), mientras que aquí lo convierte en hijo de Apolo y Creusa, y deja a Juto como putativo.

La obra servía a un par de propósitos: en primer lugar, fomentar la cohesión de los pueblos jonios en un momento de la Guerra del Peloponeso en que la coalición presentaba síntomas de debilidad; por otra parte, ofrecer una prueba más de la necesidad de paz entre dos pueblos que, después de todo, provenían de dos hijos de Creusa (Ion, antecesor de los jonios, y Doro, de los dorios).

Éste es el esquema de la obra, con su resumen integrado:

- Prólogo. Hermes nos informa del nacimiento y crianza de Ion, y explica el matrimonio y la infertilidad de Juto y Creusa, que llegan a Delfos a consultar el oráculo. Finalmente, expone el plan de Apolo para que Ion sea reconocido como hijo de la pareja. Sale Ion del templo, y da a conocer su trabajo como sirviente allí.

- Párodo. Entra un coro de sirvientes de Creusa, que describen en dos pares de estrofas, las representaciones de la fachada del templo.

- Episodio 1º. Ion y Creusa inician un diálogo esticomítico (línea a línea) en el cual el joven pregunta diversas cuestiones sobre los Erecteidas y las razones de su visita. Creusa le pregunta a Ion sobre su origen, y luego le cuenta su amor con Apolo atribuyéndoselo a una amiga. Sale Juto, asegurando a Creusa que no marcharán sin un hijo. Queda solo Ion, que reprocha a Apolo su inmoralidad.

- Estásimo 1º. Un himno de súplica a Ártemis y Atenea para que concedan descendencia a los monarcas de Atenas (estrofa), seguido de un elogio a la paternidad (antístrofa) y de una imprecación a los lugares donde tuvo lugar la unión de Apolo y Creusa (epodo).

- Episodio 2º. Falsa anagnórisis de Juto y Ion como padre e hijo, seguida de un agón entre ambos. Ion acepta finalmente ir a Atenas, no sin antes celebrar un banquete para despedirse de sus amigos.

- Estásimo 2º. El coro, en un par de estrofas, interpela a Apolo sobre Ion, maldiciendo al padre y al hijo.

- Episodio 3º. El corifeo explica a Creusa y a un anciano servidor de su casa los planes de Juto y Ion. El Anciano incita a Creusa para que mate a Ion. Tras la confesión de Creusa, ambos comienzan a hacer planes para llevar a cabo el asesinato.
Prefiero tener como amigo a un tonto, pero bueno, que a uno inteligente pero malo.
Que cuando dos enemigos se reúnen bajo un solo techo, uno de los dos tiene que llevar la peor parte.
- Estásimo 3º. El coro, del lado de Creusa, invoca en dos pares de estrofas a Enodia para que le ayude en su proyecto, y prosigue con sus maldiciones contra el extranjero que quiere hacerse con el cetro de Atenas.

- Episodio 4º. Un mensajero, siervo de Creusa, cuenta los detalles de la estratagema (incluyendo una larga descripción de la tienda donde tiene lugar el banquete) y anuncia su fracaso.

- Canto astrófico. Muy brevemente, el coro se lamenta del destino que aguarda a Creusa y a ellas mismas.

- Éxodo. Muy largo y formado por varios diálogos esticomíticos que llevan a la anagnórisis real entre Creusa y Ion: llega Creusa; el corifeo le aconseja refugiarse en el altar; llega Ion persiguiéndola junto a otros sirvientes délficos que desean su muerte; discuten ambos, pero llega la Pitia, que cuenta la historia de Ion; Creusa reconoce la cestilla en que abandonó a su hijo y cuenta su historia. Atenea aparece ex machina para explicar finalmente el asunto: Juto seguirá creyendo que es el verdadero padre de Ion, quien llegará a ser rey de Atenas; y Creusa le dará a Juto otros dos hijos: Doro y Aqueo.

Aristófanes: La paz

En las Dionisias de 421 aC, y pocos días antes de la firma de la Paz de Nicias, esta obra quedó segunda, entre Aduladores de Éupolis y Cofrades de Leucón. Los diez años de la Guerra Arquidámica (la primera fase la Guerra del Peloponeso) habían sido durísimos para ambas potencias. Aunque los primeros años habían sido propicios a Atenas (a pesar de la correría anual que los espartanos, superiores en tierra, hacían por el Ática, que era únicamente una molestia), y la victoria de Cleón había hecho que se negara cualquier intento de tregua, la suerte de la guerra cambió por algunos pequeños errores y, sobre todo, por el estrepitoso fracaso en Delio (donde, por cierto, intervino como soldado Sócrates). Brásidas, nuevo navarco de Esparta, decidió atacar a las ciudades que garantizaban el abastecimiento ateniense, y centró su interés en las ciudades costeras de Tracia. Mientras tanto, Cleón abandonaba la política prudente (que tan buenos resultados había dado a Pericles) y se enfrentó en batalla a Brásidas en el verano de 422. Ambos murieron allí. En otoño, el rey Plistoanacte y el moderado Nicias iniciaron las negociaciones que cristalizaron en la llamada Paz de Nicias al año siguiente.

La comedia de La paz es claramente un intento de apoyar esas negociaciones. El tema es la prolongada ausencia de Paz (hecha diosa por el comediógrafo) de la Hélade; mientras que el tema cómico es protagonizado por Trigeo, un viñador. Los dioses han dejado al mando a Guerra, que tiene prisionera a Paz y se dispone a acabar con los helenos. Es necesario realizar un viaje al cielo para liberarla, y Aristófanes parodia así el Belerofontes de Eurípides (425aC), que narraba el inútil intento del héroe corintio por ascender al cielo montado en Pegaso.

A continuación, el resumen de la obra:

Dos esclavos hacen el prólogo: su señor, Trigeo, ha comprado un gigantesco escarabajo pelotero volador, al que ellos deben alimentar con excrementos. Aparece Trigeo a lomos de su escarabajo, dispuesto a ascender al cielo. El héroe cómico reclama la atención de su montura, y también del encargado de manejar la grúa que los llevará por los aires a ambos.
Atento a esto otro: ten cuidado de no caerte desde ahí, no sea que te quedes cojo y proporciones a Eurípides un argumento y vengas a dar en tragedia.
Enseguida llega a las puertas de la morada de Zeus, y acude a su llamada Hermes: ambicioso y completamente indiferente respecto al género humano, cambia su actitud en cuanto se le ofrece un pedazo de carne. Hermes le explica que los dioses han partido del cielo, y que Guerra tiene prisionera a Paz en una cueva.

Guerra, ante la muerte de Brásidas y de Cleón, entra a buscar un nuevo mazo para machacar a los helenos, lo que es aprovechado por el héroe. Junto a Trigeo (sin que se explique cómo) aparece un coro de «panhelenos», hombres de todas las ciudades y de todos los oficios. Hermes los descubre, pero la promesa de que todas las fiestas de los hombres le serán dedicadas y la entrega de una copa de oro llena de vino consiguen su silencio. Vuelve todo el coro al trabajo, mas no tiran todos en la misma dirección, así que Trigeo se queda sólo con los labradores, cuyo esfuerzo conjunto consigue la liberación de la diosa.

Paz aparece con Opora (Buenacosecha) y Teoría (Delegada-en-la-fiesta). Pero todavía no se digna a hablar con los hombres, y es Hermes el que dialoga de nuevo con Trigeo. Hermes expone la interpretación de Aristófanes acerca de la génesis de la Guerra del Peloponeso (muy distinta a la de Tucídides y muy crítica con Pericles), y Trigeo cuenta que Hipérbolo se ha hecho con el control de la Asamblea y que Sófocles se muestra últimamente muy afecto al dinero. Trigeo se dispone a regresar a casa del brazo de las muchachas.

Llega la parábasis del coro de labradores del Ática, que pide el premio para el poeta, llegando a usar la primera persona.

Ya en casa, Trigeo se dispone a casarse con Opora y a entregar a Teoría al Consejo, para lo que se cuestiona a qué personas encargará dicha tarea, introduciendo una serie de equívocos de naturaleza obscena. Tienen luego lugar una serie de escenas episódicas, donde se presenta por tres veces el contraste entre pacifistas y belicistas y la diferente fortuna de unos y otros en los tiempos de paz: un recitador de oráculos, un fabricante de aperos con un armero, y unos niños que cantando revelan quiénes son sus padres (y que son aceptados o rechazados por Trigeo sin contemplaciones). Con el himeneo y el canto ritual del coro finaliza la obra.

Los sofistas: Pródico

Pródico nació en la isla de Ceos (en las Cícladas) probablemente antes de 460 aC y vivió hasta después de 394. No disponemos de información para poder precisar más estas fechas. Sirvió, como Gorgias, de embajador de su isla ante los atenienses, y también pronunció discursos epidícticos al tiempo que impartía enseñanza privada a cambio de buenas sumas.

Se mostró especialmente preocupado por los problemas relacionados con el lenguaje, insistiendo en la precisa utilización de los términos y en la diferenciación entre palabras aparentemente sinónimas. Sin embargo, no conocemos ninguna de sus obras lingüísticas, aunque se infiere a partir de sus teorías y de la sátira que Platón hace de él en Protágoras que escribió algún tratado Sobre la corrección de los nombres.

Elaboró una curiosa doctrina acerca del origen de los dioses, a los que consideraba mero producto de la veneración que el hombre sentía por aquellos elementos u objetos que le resultaban especialmente útiles, como el sol o los ríos. Se unía así a otros pensadores del siglo V aC que buscaban una explicación racional de la creencia en los dioses a partir de la propia naturaleza humana.

Poco ha llegado a nosotros de sus escritos, aunque sabemos que en la Antigüedad gozó de gran fama el titulado Las estaciones o Las horas, en el que ponía a Heracles en la situación de tener que elegir entre dos mujeres, alegorías del vicio y la virtud. Se trataba, por tanto, de la disyuntiva entre una vida cómoda y placentera, y otro camino, más duro, que llevaba a la fama y a la virtud. Un largo fragmento nos ha sido transmitido por Jenofonte en sus Recuerdos de Sócrates, aunque es difícil saber su grado de fidelidad al pensamiento de Pródico.
De todo lo que es bueno y bello, los dioses no conceden nada a los hombres sin esfuerzo y dedicación.

Aristófanes: Las avispas

Con esta comedia, Aristófanes vencía en las fiestas Leneas de 422 aC a Filónides y a Leucón, que con Proagón y Embajadores quedaron segundo y tercero respectivamente.

El nombre de Las avispas proviene del exagerado aguijón que, como parte del disfraz, llevan los miembros del coro. Una referencia a los atenienses en general y a los jueces de los tribunales populares en particular, que se identifican con las avispas según se explica en la propia obra. La corrupción y el mal funcionamiento de esos tribunales son la preocupación del poeta en esta obra. Un tema plenamente político, aunque en Las avispas no se ponga en escena nada político.

La democracia ateniense dividía los poderes entre el legislativo (en manos de la Asamblea y el Consejo), el ejecutivo (a cargo de los magistrados, como arcontes o estrategos) y el judicial (correspondiente a los tribunales de la Heliea -llamado así porque, en los primeros tiempos, celebraban las sesiones al sol-). Pero la tentación de los gobiernos por poner a su servicio al sistema judicial es algo común a todos los tiempos, y si hemos de hacer caso a Aristófanes, Cleón la sufrió. Así, el comediógrafo critica el modo en que su enemigo se aprovechaba de los jueces para sus fines personales. Claro que en Atenas se intentaba frenar esto, al elegir por sorteo a los 6000 jueces para todo el año, y día a día, también por sorteo, se decidía quién debía estar en qué sesión, en qué tribunal y bajo la presidencia de qué magistrado. El juicio que se parodia en un momento de esta pieza es el realizado a Laques (el perro Labes en la ficción), quien habiendo fracasado en Sicilia en 426, fue acusado por Cleón (el perro Ción en la obra) al finalizar su mandato al año siguiente. Cleón acababa de vencer en Esfacteria y había aumentado el tributo que los aliados pagaban a Atenas y elevado a tres óbolos el sueldo de los jueces de la Heliea. Pero para el momento de representación de esta pieza, Cleón había ya muerto, y la población de Atenas podía respirar un poco más de libertad.

Pero esto, como decimos, es sólo una escena. El tema cómico es el empeño de Tiracleón por acabar por la «tribunalofilia» de su padre, Filocleón. Ambos protagonistas revelan, por sus nombres (contra- y pro-Cleón) su diferente disposición.

Éste es el resumen:

Jantias y Sosias, dos esclavos, explican el asunto: Tiracleón está decidido a impedir que su padre acuda al tribunal, y ha cerrado a cal y canto su casa y, con la ayuda de los dos esclavos, vigila atentamente. Filocleón intenta escapar fingiendo que es humo que sale por la chimenea y tratando de esconderse bajo el vientre de un asno (como Ulises hiciera con los carneros de Polifemo, en el Canto IX de la Odisea).

Llega el coro de viejos-avispas, veteranos de las Guerras Médicas (donde ganaron la fama de pertinaces y molestos para los persas, lo que justifica su apodo y aspecto). Filocleón se descuelga con una cuerda y se une a ellos, y ante la discusión con Tiracleón y los esclavos (en una escena bien larga) se decide realizar un agón: ¿Ser juez equivale a tener poder o a ser un esclavo?
No me deja, amigos míos, actuar de juez ni hacer mal alguno. Empeñado está en que yo sea una buena persona, pero a mí no me da la gana.
Filocleón expone sus opiniones primero: el juez es adulado por todos; resulta divertido oír a los acusados; algunos de los absueltos lo agradecen con regalos; el mismísimo Cleón respeta y mima a los jueces; el trióbolo es recibido con alborozo. El coro apoya estas tesis.
Llénate la boca de hablar, que de todos modos algún día tendrás que terminar con ese poder tan distinguido y parecerás un culo que ha salido intacto del baño.
En una estructura paralela, Tiracleón rebate sus argumentos: el dinero destinado a pagar a los jurados no llega a la décima parte de los ingresos del Estado; los que mandan son los que sacan tajada; el de juez es un oficio sacrificado (sesiones de todo un día y disponibilidad absoluta); los jueces, como tienen que comer, acuden, como perros, al silbido de su amo; los poderosos miran sólo para sí, y a los jueces apenas dan nada. El coro se pone de su parte.

Filocleón no irá a la Heliea, pero seguirá siendo juez: Tiracleón le prepara un tribunal en casa y un proceso que juzgar, la acusación del perro Ción al perro Labes por comerse un queso siciliano. Tiracleón, que habla por Labes, no niega que éste sea un ladrón; lo es, pero menos que Ción. Filocleón lo absuelve, pero sólo porque su hijo le ha engañado con la urna en que debía depositar el voto.

Llega la parábasis. En la primera parte el coro elogia al poeta que siempre ha actuado en beneficio de la ciudad. En la segunda, se elogia a sí mismo y a su valor contra los persas.
Para mí que la vejez / vale más que los ricitos / de muchos mozalbetes / y que su planta de maricas.
En una breve escena vemos los dificultosos preparativos de Filocleón, que se dispone a acudir a un banquete en el que estarán algunos personajes del círculo de Cleón. Su rusticidad le impide saber las normas de etiqueta necesarias, a pesar de los consejos de su hijo.

Una segunda parábasis, más breve, critica a Aristómenes y a sus hijos, y en una nueva referencia a sí mismo, el comediógrafo explica que Cleón le llevó a juicio y que escapó haciendo «un poco el mono».

Cuando Filocleón vuelve del banquete, Jantias nos cuenta lo mal que se ha comportado. Llega Filocleón, perseguido por algunas personas a las que ha agraviado (en el convite y en el camino de regreso) y que amenazan con llevarle a juicio. Como hiciera Estrepsiades en Las nubes, intenta despachar a sus rivales con los consejos de su hijo, pero sólo le salen burlas y todos lo denunciarán.

Al final de la pieza, Filocleón sale de casa (disfrazado como El cíclope del drama satírico de Eurípides) y reta a una competición de danza a cualquier poeta trágico, especialmente a Carcino y a sus hijos.

Los sofistas: Licofrón

Sabemos que Licofrón fue uno de los discípulos de Gorgias, pero nada más.

El conocimiento de su pensamiento viene de comentarios de Aristóteles, que rescata ciertos pasajes suyos en sus obras. Así, en Metafísica, recuerda que Licofrón afirmaba que «la ciencia es una comunión del saber con el alma». En Física nos dice que, como tantos otros, suprimió el «es», refieriéndose a que, como el verbo ser puede funcionar como copulativo (Sócrates es blanco) o como existencial (Sócrates es), Licofrón sólo admitía este último uso para eliminar las complicaciones dialécticas cuando se trataba la cuestión de la unicidad o multiplicidad de los objetos.

En Política, usa la definición de ley para Licofrón, como «un garante de los derechos recíprocos, incapaz, sin embargo, de convertir a los ciudadanos en buenos y honestos». Es decir, una ley proteccionista lejos del ámbito de la ética.

En Retórica pone algunos ejemplos de su estilo, que considera frío: «el cielo de muchos rostros», «la tierra de altas cimas», «costa de angosto paso», «Jerjes, descomunal varón» y «Escirón, plaga de hombres».

Por último, en un fragmento (Florilegio de Estobeo) expone que la noción de «nobleza» era para él una simple palabra vacía, y que no veía diferencia entre nobles y plebeyos.

Eurípides: Heracles

Desconocemos la fecha de composición de la tragedia Heracles, pero es probable que se escribiera entre 423 y 420 aC. El centro de la obra es la locura del héroe por culpa de la envidia de la diosa Hera. En un fuerte acceso de ira, el protagonista da muerte a su mujer y sus hijos, y luego, ya cuerdo, no halla otra solución que no sea la muerte. Sin embargo, y a diferencia del Áyax sofócleo, los consejos de Teseo lograrán disuadirle y llevarle a una salida más humana: rechazar el suicidio y acompañar su vida futura con el horrible recuerdo de su acto. Aunque ésta pueda ser la obra que más se acerque a los moldes de Sófocles, las diferencias siguen siendo grandes, y giran en torno a la crítica de la mitología tradicional. Así, Eurípides sitúa el episodio de la locura después de sus heroicos trabajos (y no antes, como en el mito tradicional) para poner un mayor énfasis en la caída del héroe y un mérito mayor a su aceptación del hecho.

Éste es el esquema de la obra, con su resumen integrado:

- Prólogo. Anfitrión (padre putativo de Heracles) presenta brevemente la situación de la familia de Heracles (bajo el amparo de los altares de Tebas, porque Lico, el nuevo tirano, desea su muerte). Profundiza en la angustia el diálogo entre Anfitrión y Mégara, esposa de Heracles.

- Párodo. El coro de ancianos (viejos compañeros de Anfitrión), confiado, entra en escena.

- Episodio 1º. Agón entre Anfitrión y el tirano Lico, que justifica la decisión de matar a los hijos de Heracles por prudencia política. Para demostrar la falta de nobleza de Heracles, ataca al arco como arma cobarde. Anfitrión expone la opinión contraria. Tanto Mégara como Anfitrión desesperan: él ha dejado de tener fe en Zeus; ella solicita a Lico poder entrar a palacio y amortajar a sus hijos antes del regreso del tirano.
Me ha abandonado el vigor que antes tuviera, de viejos me tiemblan los miembros y mi fuerza es una sombra.
O eres un dios estúpido o eres injusto por naturaleza.
- Estásimo 1º. El coro, en tres pares de estrofas, realiza un canto fúnebre en el que se enumeran los trabajos de Heracles.

- Episodio 2º.  Mégara, ya con los niños amortajados, recuerda las promesas de Heracles a sus hijos. Anfitrión sigue suplicando a Zeus. Aparece Heracles, inesperadamente, y con un diálogo esticomítico (línea a línea) se entera de la situación por Mégara. Heracles dialoga luego, con la misma técnica, con Anfitrión. Heracles entra con su familia en el palacio, quedando Anfitrión con el coro.
Vamos, tened valor y no sigáis soltando ese río de vuestros ojos.
- Estásimo 2º. En dos pares de estrofas, canto de añoranza a la juventud; en concreto, a la de Heracles.

- Episodio 3º. Breve diálogo entre Lico y Anfitrión. El primero cree que acude a matar a la familia de Heracles, de quien recibirá la muerte.
Mas espera sufrir algún daño si algún daño has hecho.
- Estásimo 3º. Mientras muere Lico en el interior, el coro y el corifeo realizan un canto de triunfo y de acción de gracias a Zeus, ocupando tres pares de estrofas.

- Episodio 4º. Iris y Lisa acuden para infundir la locura en Heracles. Anfitrión y el coro lamentan la futura muerte de los niños. Un Mensajero informa de dichas muertes, junto a la de Mégara, en un largo relato de la locura de Heracles, que finaliza con la aparición de Atenea y la caída del héroe en el sopor.
Ni el mar ruge tan enfurecido con sus olas, ni los seísmos en tierra ni el aguijón del rayo resoplan tan dolientes como yo voy a lanzarme a la carrera contra el pecho de Heracles.
- Estásimo 4º. Lamentación mediante la comparación con otros crímenes famosos de la mitología, y comienzo del despertar de Heracles, narrado con temor por Anfitrión.

- Éxodo. Diálogo esticomítico entre Heracles y Anfitrión, en que se revela al héroe su crimen. Heracles decide suicidarse. Llega Teseo, enterado de la violencia de Lico, y descubre por Anfitrión todo lo sucedido. Agón entre Heracles y Teseo, convenciendo este último a Heracles de que no se quite la vida y acuda con él a Atenas.